Malmoe (Suecia), 31 oct (EFE).- El papa Francisco visitó hoy Suecia y fue el primer pontífice que participó en una conmemoración de la Reforma protestante, el 500 aniversario del cisma de Martín Lutero, e instó a los luteranos a continuar el camino de la unidad, pero también a trabajar juntos contra las injusticias.

Francisco llegó a Suecia para participar en las ciudades de Lund y Malmoe en los actos conjuntos entre luteranos y católicos organizados por la Federación Luterana Mundial en ocasión del 500 aniversario de la Reforma.

En el primer evento, en la catedral luterana de Lund donde se celebró una oración ecuménica, Francisco instó a los luteranos y a los católicos a mirar al pasado y “reconocer el error y pedir perdón”.

“No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros”, afirmó Francisco.

Y añadió: “También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez”.

Para Francisco, la división entre los católicos y los luteranos fue “perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel”.

Representantes católicos y luteranos leyeron algunas peticiones para la unidad de los cristianos en una ceremonia en la que se intercalaron cantos y lecturas.

Una de las lecturas estuvo a cargo de la arzobispa primada de los luteranos suecos, Antje Jackelen, primera mujer en este cargo y que se entrevistó con Francisco en el Vaticano el 4 de mayo de 2015, y hoy volvieron a abrazarse.

El papa argentino explicó que existe “una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe”, y opinó que tanto católicos como luteranos se han encerrado en sí mismos “por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente”.

También reconoció que la Reforma llevada a cabo por Lutero “ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”.

Si en el acto en la catedral de Lund Francisco llamó a la unidad, en el Palacio de los Deportes de Malmoe el papa pidió sobre todo una colaboración entre luteranos y católicos para luchar contra las injusticias sociales.

En el Palacio de los Deportes, entre cantos y lecturas se oyeron los testimonios de cuatro personas sobre el cambio climático, la situación en Colombia y los refugiados que provocan las guerras en África, y también participó el obispo de Alepo, Antoine Audo.

Estos testimonios sirvieron al papa para exhortar a los luteranos y católicos “a trabajar cada vez más unidos”.

“Después de escuchar estos testimonios valientes y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesitad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo”, afirmó el papa.

Para el papa argentino, tales acciones a favor de estas “personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad”.

Y recordó que gracias a este nuevo clima de entendimiento entre ambas Iglesias, “hoy Caritas Internationalis y la Federación Luterana Mundial firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social”.

Al concluir los actos, los representantes de las Iglesias luterana y católica explicaron que se ha tratado de un evento “muy importante” en este camino de unidad, pero que aún quedan muchas cuestiones por afrontar.

Para la primada de los luteranos suecos tras la ceremonia de hoy “se abre un camino de esperanza para dar nuevos pasos adelante”.

Mientras, el secretario de la Federación Luterana Mundial, el chileno Martín Junge, explicó que en cuestiones teológicas hay que seguir trabajando y citó el último documento que está en estudio, “Del conflicto a la comunión”.