Berlín, 20 jul (EFE).- El juicio contra la presunta terrorista alemana Beate Zschäpe, única superviviente de un trío de neonazis que asesinó a nueve inmigrantes y una policía entre 2000 y 2007, peligra por el abandono hoy de tres de sus cuatro abogados, que consideran “destruida” toda relación con su defendida.

El trío de letrados, responsables del caso desde la apertura del juicio hace más de dos años, comunicaron su decisión a la Audiencia de Múnich a través de un escrito donde afirman ser conscientes de que su abandono puede implicar tener que repetir desde el principio el proceso.

La decisión de los tres abogados de oficio sigue a una reciente solicitud de la propia procesada para que se apartara a uno de sus defensores.

Zschäpe, imputada por pertenencia a un grupo terrorista de ideología nacionalsocialista e implicación en asesinato múltiple por odio racista, había mostrado ya en repetidas ocasiones su rechazo a los abogados, con los que se negó a cooperar desde el principio.

Fuentes de la Audiencia indicaron, en respuesta a la petición de los abogados, que se analizará la cuestión con detenimiento a la luz de las argumentaciones presentadas y recordaron que, un año atrás, se denegó la petición de Zschäpe para que se les relevara del caso.

El proceso contra Zschäpe, de 40 años y miembro del trío denominado “Clandestinidad Nacionalsocialista” (NSU), empezó el 6 de mayo de 2013 y desde entonces la acusada persiste en su silencio, tratando además de ocultar su rostro a las cámaras, que de acuerdo a la práctica alemana, se retiran de la sala antes del inicio de las vistas.

Es la única superviviente del trío que formó junto con sus dos compañeros -Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos-, que entre 2000 y 2007 mató impunemente a ocho turcos y un griego, siempre con la misma pistola, además de a una agente de la policía.

Además de esas muertes, el grupo fue responsable, según la fiscalía, de dos atentados con bomba, en que resultaron heridas 23 personas, y cometió al menos 15 atracos a bancos para financiarse.

La existencia del grupo salió a relucir en noviembre de 2011, cuando los dos hombres se suicidaron en su vehículo al verse acorralados por la policía tras un atraco.

Zschäpe incendió a continuación la casa donde vivieron los tres y donde se incautó abundante material inculpatorio, incluidos macabros vídeos donde se detallaban, en versión cómic, sus asesinatos de pequeños comerciantes de origen inmigrante a través de todo el país.

El caso derivó en escándalo político y policial, ya que hasta entonces tales asesinatos se habían atribuido a ajustes de cuentas entre extranjeros y no se investigó una posible trama neonazi.

Sobre las fuerzas de seguridad alemanes cayeron sospechas que iban del encubrimiento a la inoperancia por negligencia, lo que precipitó varias dimisiones y la reestructuración entre los servicios de espionaje alemanes.