El Cairo, 28 abr (EFE).- La relación entre las autoridades y el Colegio de Periodistas se encuentra en su peor momento desde la llegada al poder del presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, tras los recientes arrestos masivos de reporteros, que ha llevado al órgano colegiado a querellarse contra el ministro de Interior.

Los ataques de las autoridades contra los medios, se habían limitado, hasta ahora y en su mayoría, a críticas más o menos veladas, por parte de diferentes ministros y, en especial, de Al Sisi, que los acusan de hacerse eco de mentiras y rumores que dañan a la nación y de difundir noticias que provocan «desesperanza».

Por su parte, desde hace un año, algunos medios y varios presentadores famosos de canales privados, comenzaron a criticar abiertamente al presidente.

Las últimas acusaciones cruzadas entre las autoridades y los medios han girado en torno al asesinato del investigador italiano, Giulio Regeni, el pasado febrero, y la reciente cesión de dos islas del mar Rojo a Arabia Saudí.

«Nosotros creamos la crisis sobre esta cuestión (el caso Regeni) en el momento en el que se anunció la muerte de Regeni, porque algunos de nosotros acusamos a los aparatos de seguridad egipcios de estar involucrados, las redes sociales hablaron de ello y muchos periodistas lo difundieron», dijo Al Sisi en un discurso el pasado abril, en una de sus últimas críticas contra los medios.

Pero esta tensión latente se agravó el pasado lunes, cuando la Policía arrestó a decenas de reporteros egipcios y extranjeros y permitió que simpatizantes de Al Sisi intentaran asaltar la sede del Colegio, coincidiendo con una jornada de protestas convocadas contra la cesión a Arabia Saudí de las islas de Tirán y Sanafir.

El Colegio de Periodistas ha amenazado con presentar una denuncia contra el ministro de Interior, Magdy Abdelgafar, y el director de la Policía, Jaled Abdelaal, por dichas detenciones.

El día de las manifestaciones se produjeron intentos por parte de algunos «manifestantes (leales al presidente Abdelfatah al Sisi) y de matones de entrar al sindicato, bajo la vigilancia de la Policía sin ninguna intervención por su parte para proteger la sede», según denunció en un comunicado el Colegio.

El presidente del Colegio de los Periodistas, Yahia Qalash, calificó la actual situación de «tensa» e indicó a Efe que las medidas de la Policía «dañan la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas».

«Decenas de periodistas fueron retenidos el 25 de abril. Fue una escena que no se registraba desde hacía años, y no hubo una justificación para asediar al sindicato», agregó.

Sin embargo, precisó que todos los periodistas colegiados que fueron detenidos el pasado lunes ya han sido liberados.

Qalash explicó que para evitar que esto se repita, el sindicato intenta trasladar a la legislación los artículos de la Constitución que protegen la libertad de prensa.

En este sentido, Reporteros Sin Fronteras manifestó esta semana su «consternación» por las detenciones y acusó al Gobierno de «atacar a los medios de comunicación para evitar testigos incómodos».

Asimismo, el pasado noviembre, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró su «preocupación» por la detención del periodista y activista Hosam Bahgat, y «destacó la importancia de salvaguardar la libertad de expresión y asociación en Egipto». Unas declaraciones que fueron inmediatamente rechazadas por El Cairo.

Esta nueva crisis también ha dividido a los profesionales. Por un lado, se han levantado voces contra lo ocurrido y el continuo acoso contra la libertad de expresión, como la de Abdalá al Sanauí que en su columna del diario Al Shuruq calificó el intento de asedio al Colegio como «una guerra abierta contra la libertad de prensa».

Por otro, muchos profesionales continúan defendiendo a capa y a espada al presidente, como el presentador del canal «Al Asema» Said Ali, que aseguró tras las detenciones que «los medios de información en la era de Al Sisi trabajan en el más alto grado de libertad de expresión».

En declaraciones a Efe, la exministra de Información Duriya Sharaf al Din, calificó de «exageradas» las medidas de seguridad del pasado lunes ante «la actuación natural del sindicato, que es la defensa de los intereses de sus miembros».

No obstante, Sharaf al Din justificó la actuación policial asegurando que se debió, sobre todo, a que el día anterior a las protestas, los Hermanos Musulmanes, declarados terroristas en Egipto, se sumaron a la convocatoria de las manifestaciones.

Además, subrayó que los acontecimientos no afectan a la libertad de prensa en Egipto porque, según ella, «los medios de comunicación, sobre todo los privados, gozan de un gran margen de libertad, pese al difícil momento de transición que vive el país».

Por Mohamed Siali/Jorge Fuentelsaz