Dakar, 7 sep (EFE).- El exdictador chadiano Hissène Habré fue hoy de nuevo obligado a comparecer en la reapertura del juicio en su contra como supuesto responsable de 40.000 asesinatos políticos y más de 200.000 casos de tortura entre 1982 y 1990.

Habré mantuvo la misma actitud adoptada en el inicio del juicio el pasado 20 de julio, cuando también se negó a participar en el proceso al no reconocer la legitimidad de este tribunal, creado en Dakar expresamente por la Unión Africana y la ONU, que le acusa de crímenes de guerra, de lesa humanidad y de torturas.

“No me peguen”, gritó el exdictador al ser llevado a la fuerza por seis agentes de seguridad a la sala del Palacio de Justicia de Dakar, bajo orden expresa del presidente del tribunal, el burkinés Gberdao Gustave Kam.

A su entrada, una veintena de sus seguidores se levantaron de sus asientos para protestar e increpar a los agentes, por lo que fueron expulsados de inmediato de la sala, hoy mucho menos concurrida que cuando comenzó el juicio.

Sin embargo, un centenar de víctimas, que se encuentran en Dakar para testificar, esperaban con ansia la entrada de Habré para que por fin rinda cuentas ante la justicia por las atrocidades que cometió durante los ocho años de su régimen militar.

Durante la audiencia, en la que estuvieron presentes sus abogados de oficio, Habré no dejó de increpar a los jueces y de reiterar su rechazo al tribunal.

“Es un organismo fuera de la ley. Viva África libre e independiente. Abajo el imperialismo y el neocolonialismo”, clamó el exdictador chadiano.

Además, mientras el presidente del tribunal notificaba los cargos de los que se le acusan, Habré no paró de repetir “Cállese, cállese” o “Mentiras, mentiras”.

A sus 72 años, Habré podría ser condenado a cadena perpetua si el tribunal le declara culpable de haber ordenado 40.000 asesinatos políticos y de torturar a decenas de miles de disidentes durante su mandato.

El juicio abierto contra Habré fue aplazado en julio ante la negativa de sus abogados de comparecer ante el tribunal, lo que obligó a los jueces a designar a tres letrados de oficio y otorgarles 45 días para que pudieran preparar la defensa del exmandatario.

Sin embargo, sus anteriores abogados no faltaron hoy a la vista, donde denunciaron de nuevo ante los periodistas las malas condiciones que sufre Habré.

“El estado de salud de Habré es muy débil y los atropellos que ha sufrido por parte de las fuerzas de seguridad pueden resultar fatales”, denunció uno de sus antiguos abogados.

Esta es la primera vez en la historia que un dictador africano es juzgado por un tribunal de otro país del continente y ello a instancias de sus propias víctimas, que fueron apoyadas por diferentes asociaciones internacionales de derechos humanos.

Hissène Habré fue derrocado en 1990 por el actual presidente del Chad, Idriss Déby Itno, y desde entonces ha vivido exiliado en Senegal, donde fue puesto bajo arresto domiciliario en 2005 y encarcelado en 2013 por los crímenes presuntamente cometidos durante su dictadura.

El Gobierno de Habré sustentó su poder en un régimen de terror dirigido contra la población civil, especialmente en el sur del país (1983-1985) y contra varias etnias árabes como los Hadjerai (1987) y los Zaghawa (1989-1990), ordenando masacres y detenciones masivas cada vez que un líder local osaba levantar la voz.

El pasado marzo, un tribunal chadiano condenó por tortura a 20 altos cargos del aparato de seguridad del exdictador que, junto al Gobierno de Chad, tendrán que pagar 125 millones de dólares para compensar a más de 7.000 víctimas de la represión.