Rangún (Birmania), 10 may (EFE).- El Ejército de Birmania (Myanmar) inició este domingo un alto el fuego de más de tres meses, aunque mantiene abiertos los principales frentes de combate contra las guerrillas étnicas que las autoridades catalogan como grupos terroristas.

Dentro de la excepción de combate se encuentran los rebeldes del Ejército Arakan (AA), que opera principalmente en los estados de Rakáin (oeste) y Chin (noroeste) y cuyo conflicto se ha recrudecido desde el pasado enero.

La tregua unilateral declarada por el Ejército birmano, también conocido como Tatmadaw, fue anunciada anoche y permanecerá hasta el 31 de agosto.

Según el mando castrense el alto el fuego tiene como objetivo centrar los esfuerzos en la lucha contra la pandemia de la COVID-19.

El Tatmadaw, afamado por sus tácticas despiadadas y acusado de haber cometido innumerables crímenes de lesa humanidad, no explicó en su comunicado las razones por las que opta a mantener los combates en ciertas áreas y amenazó con romper la tregua en otras regiones si es atacado por las guerrillas étnicas.

El 23 de marzo, el Gobierno designó al AA como una «organización terrorista», mientras que sólo otro grupo rebelde de las decenas que operan en Birmania está actualmente clasificado como tal: el Ejército Rohingya de Salvación de Arakán (ARSA), cuyo ataque en agosto de 2017 provocó una brutal campaña militar contra la minoría rohinyá

El conflicto con el AA, creado en 2009 con el objetivo de lograr una mayor autonomía para su territorio, se reabrió en noviembre de 2018 y ha ocasionado 150.000 personas desplazadas y cientos de muertos.

«Es difícil colaborar con el Gobierno debido a la escalada de confrontación con el Ejército en el norte del estado Rakáin», declaró a Efe Khine Thukha, portavoz del rebelde Ejército Arakán.

El AA y otras guerrillas étnicas aliadas, por su parte, anunciaron en marzo un alto el fuego que expira el 31 de mayo, aunque los refriegas han continuado.

Un funcionario de la ONU radicado en la zona de conflicto y quien pide mantenerse en el anonimato declaró a Efe que el Ejército birmano recurre «a métodos cada vez más brutales» por la frustración de perder terreno frente al AA.

En los últimos meses se ha informado de bombardeos perpetrados presuntamente por los militares contra poblaciones civiles en Rakáin.

«El Tatmadaw parece estar usando la COVID-19 como una oportunidad para perpetrar más abusos mientras el mundo está distraído», incide el funcionario de la ONU.

Birmania inició en 2011 una transición hacia la democracia tras casi medio siglo gobernada por los militares.

En 2015 el partido encabezado por la premio Nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, ganó las elecciones con promesas de alcanzar la paz nacional e iniciar un proceso de reconciliación, entre otras.

No obstante, el Ejército mantiene sin variar prerrogativas en la Constitución que lo hacen esencial en la política del país, como tener reservado los ministerios de Defensa, Frontera e Interior y un cuarto de los asientos del Legislativo bicameral, lo que de facto le da derecho a veto.

A pesar de los esfuerzos para alcanzar la paz, en el país siguen activos más de una decena de conflictos armados, algunos durante más de cuatro décadas, entre militares y guerrillas étnicas rebeldes que piden a Naipyidó una mayor autonomía.

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