Roma, 7 jun (EFE).- El desarrollo rural en América Latina requiere reducir las asimetrías políticas y económicas que puedan existir entre los diversos actores enfrentados, señaló hoy el experto de la FAO Luiz Carlos Beduschi.

En un seminario en Roma, el especialista brasileño de la oficina de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Latinoamérica y el Caribe destacó que uno de los problemas para el desarrollo rural en la región está relacionado con la “dualidad de la cadena productiva”.

Esto hace que convivan las grandes fincas con los pequeños agricultores dentro de un sistema del que “se aprovecha quien mejor está posicionado”, teniendo en cuenta la concentración existente de la tierra y del capital educativo, aseguró Beduschi.

En el campo, afirmó, también influyen otras tendencias como la globalización y la interdependencia económica, así como la concentración de los avances tecnológicos y una mayor movilidad del capital, pero no del trabajo.

En un momento de transición como el actual, en el que persiste la pobreza a nivel económico, social y educativo, Beduschi planteó la necesidad de “ampliar el acceso de la agricultura familiar a activos y servicios para que esos grupos puedan participar de forma más ecuánime y autónoma en el mercado”, y no solo entrar en él.

Destacó el caso de las compras públicas de productos de pequeños agricultores que se destinan a los programas de alimentación escolar en numerosos países latinos como una forma de promover la actuación de esos agentes sociales.

“En América Latina se ha experimentado de todo”, dijo en alusión a las estrategias para reducir la pobreza y reforzar la eficacia de las instituciones de forma articulada.

En ese sentido, mencionó desde los “superministerios” que agrupan a varios de ellos en Ecuador, Brasil o Perú, hasta los intentos de Paraguay y otros países por combinar los programas de transformación productiva con los de transferencias de dinero a cambio de la escolarización y la atención médica para los niños.

“El territorio debería ser la expresión de un proyecto de desarrollo social concertado”, consideró Beduschi, quien añadió que se deben reconocer los lazos sociales y no solo económicos que dan “identidad” a ese territorio, donde los conflictos de intereses son “permanentes”.

Ese tipo de tensiones se observa, por ejemplo, en el Caribe, donde la entrada de excedentes de alimentos procedentes de Estados Unidos forma parte de las dinámicas internas que, a su juicio, hay que conocer para poder diseñar las intervenciones públicas e intentar “moldear los mercados” si se quieren abordar problemas como la desnutrición crónica infantil.

Con ese enfoque la FAO está llevando a cabo una iniciativa para lograr el desarrollo rural sostenible en América Latina y el Caribe, donde, a pesar de los avances de las últimas décadas, se estima que casi la mitad de la población rural continúa en situación de pobreza.