Trípoli, 31 mar (EFE).- El Consejo Presidencial designado por la ONU expresó hoy su voluntad de trasladarse de inmediato a la sede del gobierno en Trípoli y exigió por ello al Ejecutivo de Trípoli que la desaloje.

“Pretendemos entrar en la sede del primer ministro en Trípoli así como la sede del Congreso nacional y en sus palacios”, aseguró a Efe Abderrahmene al Tauil, presidente del comité de Seguridad del llamado gabinete de unidad y del Consejo Presidencial designado por la ONU.

En estos momentos reina la confusión en la capital, ya que algunas voces aseguran que milicias afines a este Consejo, que lidera Mohamad Fayez al Serraj, ya se han desplazado hasta los edificios, en uno de los cuales está reunido en el Gobierno de Trípoli, considerado rebelde por la comunidad internacional.

Al Serraj y su equipo llegaron el miércoles a la capital en barco desde Túnez y desde entonces la tensión se ha disparado en Trípoli, escenario anoche de protestas en contra del gobierno de unidad e incidentes armados.

“Todas la carreteras hacia la base naval (donde está acantonado el gobierno y e Consejo) están cerradas y controladas por la seguridad de Al Serraj”, explicó a Efe una fuente de Seguridad.

Según su relato, el barrio en el que se encuentra -denominado Suq al Zulataa- permanece bloqueado por milicias opuestas al gobierno de unidad pero que en el interior “todo funciona bien, hay varias cafeterías y tiendas que están abiertas y circulación normal. Sólo el acceso a esa zona está controlado”, indicó.

El resto de la capital se encuentra en estado de alerta, con los colegios y oficinas cerradas, patrullas en las carreteras y milicias rivales armadas en varios edificios

Anoche, hombres armados afines al Gobierno de unidad asaltaron una conocida cadena de televisión minutos después de que emitiera un mensaje del primer ministro del Ejecutivo en Trípoli, Jalifa al Ghweill, en el que exigía al Consejo Presidencial que abandonase la capital o tendría que atenerse a las consecuencias.

Al Ghweil ya había advertido hace dos semanas de que ordenaría la detención de cualquier miembro el Gobierno de unidad o del Consejo presidencial que pisara la capital.

El presidente del gobierno de Tobruk, Abdulah Thini, advirtió por su parte que no reconocerá el Gabinete de unidad hasta que éste no logre el respaldo de la Cámara, que el pasado lunes volvió a fracasar en su intento por lograr quorum.

A las críticas al Gobierno de unidad y su llegada clandestina a Trípoli se sumó anoche el muftí de Libia, Al Sadak al Gariani, máxima autoridad religiosa, quien insistió en que el único ejecutivo legítimo en el país es el de Trípoli.

Al Gariani instó a los miembros del Serraj a regresar “de donde vinieron” y de abandonar “inmediatamente” Libia, ya que si no lo hacen las consecuencias serán “catastróficas y terribles”.

“Ese grupo debe abandonar Libia. Ahora en cada casa hay armas”, indicó.

“Yo sé que los miembros del Consejo presidencial son gente sabia y por eso les recomiendo no ser la causa del derramamiento de sangre. Además les aconsejo no confiar en la ayuda de la comunidad internacional”, advirtió.

El religioso lamentó la manera de entrada del Serraj a Libia que calificó de “vergonzosa” por hacerlo de forma furtiva “y con ayuda de la parte extranjera”.