Tokio, 7 abr (EFE).- El Banco de Japón (BoJ) comenzó hoy su reunión mensual de dos días, en la que se prevé que mantenga intacta su política monetaria ultraflexible a pesar de que la evolución de la inflación en el país se aleja de la meta fijada por la entidad.

La reunión de la junta de política monetaria del BoJ tiene lugar poco después de que las mayores empresas niponas hayan anunciado aumentos salariales récord, una medida que en teoría debe servir para propiciar una subida de los precios en el país, en línea con los objetivos del banco central nipón.

No obstante, el BoJ ya ha reconocido la dificultad de lograr en 2015 una inflación interanual estable de en torno al 2 por ciento, por culpa del abaratamiento de los precios del crudo y del débil consumo doméstico.

Por estos motivos, el índice de precios de consumo (IPC) se ha ralentizado en la tercera economía mundial en los últimos meses y, según los analistas nipones, podría incluso caer en terreno negativo.

El Banco central nipón prevé que este indicador se recupere durante la segunda mitad del año fiscal nipón, que comienza este mes y termina a finales de marzo de 2016, con lo que se aún se podría alcanzar el objetivo del 2 por ciento para este ejercicio.

Pero algunos de los nueve miembros de la junta de política monetaria apuestan por cambiar esta previsión ante la actual evolución de los precios, según dijeron fuentes de la entidad a la agencia Kyodo.

En cualquier caso, se espera que el BoJ mantenga su política monetaria ultraflexible que puso en marcha en 2013 para cerrar así un ciclo de caída de precios de dos décadas.

El pasado febrero, el IPC de Japón se mantuvo plano respecto al mes anterior si se excluye el impacto de la subida del impuesto sobre el consumo que entró en vigor el pasado abril.

Asimismo, está previsto que el BoJ también deje intacta su evaluación de la economía nipona, que según esta entidad «continúa con su tendencia de recuperación moderada».