Moscú, 18 abr (EFE).- El asesinato del político liberal Borís Nemtsov frente al mismísimo Kremlin ha logrado aglutinar a la alicaída oposición extraparlamentaria rusa justo cuando el presidente, Vladímir Putin, marca récords de popularidad.

Los nacionalistas de Alexéi Navalni, conocido bloguero anticorrupción, y los liberales del ex primer ministro Mijaíl Kasiánov hicieron de tripas corazón y forjaron una coalición electoral con vistas a las elecciones legislativas de 2016.

«Consideramos que en estos momentos nuestra alianza es la única fuerza política capaz de desafiar la injusticia, las mentiras y la corrupción sobre las que se sostienen las actuales autoridades», reza la declaración conjunta.

Se trata del Partido del Progreso de Nalvani y del PRR-PARNAS de Kasiánov, que incluía en sus filas a Nemtsov, tiroteado el pasado 27 de febrero, cuando investigaba la presencia de tropas rusas en la guerra en Ucrania.

Hasta ahora, ambos bandos habían colaborado sólo a la hora de organizar las protestas contra el fraude de 2011 y 2012, las mayores desde la caída de la Unión Soviética, aunque el protagonismo corrió a cargo de Navalni y de sus jóvenes correligionarios.

No obstante, ese movimiento perdió fuelle cuando Putin regresó al Kremlin en 2012 y aprobó una draconiana ley que limita la libertad de manifestación, según la oposición, y abrió un proceso penal contra activistas implicados en disturbios violentos.

La reciente muerte de Nemtsov, uno de los mayores críticos de la gestión de Putin, sacó a decenas de miles de personas a la calle y ha insuflado nuevos ánimos a la oposición más radical al Kremlin con vistas al próximo período electoral.

Ahora ambos partidos se necesitan más que nunca, ya que los liberales siguen siendo mal vistos por una gran parte del electorado ruso, mientras los nacionalistas necesitan el apoyo de las clases urbanas para acceder al arco parlamentario.

Es evidente que Navalni, abogado de formación de 38 años, es el dirigente opositor con mayor tirón electoral, como lo demostró al lograr casi un tercio de los votos en las últimas elecciones a la alcaldía de Moscú.

No obstante, al ser condenado en dos ocasiones a penas de privación de libertad con cumplimiento suspendido en polémicos procesos, teóricamente Navalni no puede postular su candidatura al tener antecedentes penales.

Un aspecto positivo es que, como Nemtsov logró un acta de diputado en la Asamblea de la región de Yaroslavl, la nueva coalición opositora no necesitará recabar firmas para poder participar en las elecciones a la Duma o Cámara de Diputados.

Navalni, que cuenta con muchos apoyos entre los más jóvenes, precisó el viernes que el nuevo bloque no es una fusión entre ambas formaciones, sino una amplia coalición que incluirá a liberales, socialdemócratas, conservadores y europeístas.

Según el acuerdo de coalición, ambos partidos presentarán listas conjuntas tanto en las elecciones regionales que se celebrarán próximamente como en las legislativas del próximo año.

En su declaración conjunta, Navalni y Kasiánov acusaron al Kremlin, entre otras cosas, de socavar las instituciones democráticas, conducir al país al aislamiento y a la recesión económica y pisotear las libertades fundamentales.

Ambos comparten el apoyo de Occidente, que ve en estos opositores a políticos de corte moderno, partidarios de la reforma en lo político y del aperturismo y de las recetas liberales en lo económico.

En cambio, su oposición a la anexión de la península ucraniana de Crimea y a la injerencia militar en la vecina Ucrania difícilmente les dará votos, ya que en esos dos eventos se sustenta precisamente la popularidad de Putin, que supera el 80 por ciento.

Poco importa que la economía se haya contraído, el rublo se haya depreciado, el poder adquisitivo se haya reducido, el paro haya aumentado y las sanciones hayan disparado los precios: Putin ha devuelto el orgullo a los rusos, que recelan cada vez más de las potencias occidentales.

El magnate ruso Mijaíl Jodorkovski no tardó en respaldar hoy la coalición electoral, aunque matizó que la organización cívica por él creada, Rusia Abierta, no es un partido político, por lo que no participará en los comicios, aunque ayudará al nuevo bloque opositor «a hacer que las elecciones sean democráticas».

«Respaldaremos la lista de candidatos democráticos», escribió en su página web Jodorkovski, exiliado en Suiza desde su puesta en libertad a finales de 2013.

Desde su salida de la cárcel, el fundador de la expropiada petrolera Yukos instó a los rusos con mentalidad europea a organizarse para hacer frente a la propaganda del Kremlin y planteó las elecciones parlamentarias de 2016 como primer objetivo.

No todos comparten su entusiasmo, ya que el histórico partido liberal Yábloko declinó la invitación a sumarse a la coalición, aduciendo que no puede aliarse con los nacionalistas de Navalni, conocido por sus agrias críticas a la inmigración.