Washington, 2 jul (EFE).- Estados Unidos insistió hoy en que su relación con Alemania sigue siendo «sólida» y la cooperación bilateral no se verá afectada por las renovadas tensiones en torno al espionaje estadounidense, que han vuelto a irritar al Gobierno germano.

El Gobierno alemán convocó hoy al embajador de EE.UU. en Berlín, John B. Emerson, tras las revelaciones de la plataforma WikiLeaks acerca de las presuntas escuchas de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense al Banco Central Europeo (BCE), a la canciller Angela Merkel y a varios ministerios.

El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., John Kirby, se negó a confirmar la «veracidad» de las revelaciones de WikiLeaks, al indicar que la política estadounidense es la de «no comentar sobre las acusaciones específicas de inteligencia».

«Pero no llevamos a cabo actividades de vigilancia en el extranjero a no ser que haya un propósito de seguridad nacional específico y validado. Eso se aplica a los ciudadanos y a los líderes de países», afirmó Kirby en su conferencia de prensa diaria.

Kirby aseguró que «nada ha cambiado en la sólida relación» que Estados Unidos «ha tenido y sigue teniendo con Alemania».

«No veo que nada indique que nuestra cooperación con Alemania sobre asuntos importantes vaya a disminuir en absoluto» por este episodio, agregó.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se comprometió en 2013 a no espiar a la canciller alemana ni a otros aliados de su país en el futuro, tras las revelaciones sobre varios episodios de espionaje a líderes mundiales en los últimos años.

El embajador estadounidense en Berlín fue citado hoy por el ministro de la Cancillería, Peter Altmaier, quien le recordó que es «imprescindible» ceñirse al ordenamiento jurídico alemán y que se actuará contra cualquier vulneración a este precepto, según explicó hoy el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert.

«El Gobierno alemán se toma muy en serio las informaciones aparecidas en la prensa, que serán analizadas y evaluadas por los departamentos competentes», indicó Seibert.

De acuerdo con Seibert, las reiteradas revelaciones sobre estas prácticas «dañan» la cooperación entre los servicios secretos de Alemania y Estados Unidos, que califica por lo demás de «irrenunciable» para la seguridad del ciudadano.

La reacción alemana sigue a las informaciones difundidas hoy por diversos medios, incluido un informe sobre una conversación telefónica de Merkel sobre Grecia de 2011 y supuestas escuchas al BCE y a los ministerios de Economía, Finanzas y Agricultura.

De acuerdo con esos medios, las escuchas telefónicas a esos ministerios empezaron en los años 90 y se orientaron especialmente hacia el ámbito económico y comercial alemán.

Una de las líneas pinchadas era la utilizada por Oskar Lafontaine en su etapa como ministro alemán de Finanzas, cargo que ocupó unos meses entre 1998 y 1999, en el arranque de la primera legislatura de la coalición rojiverde que encabezó el canciller Gerhard Schröder.

Esa línea telefónica sigue activa y es usada ahora por la Secretaría del Ministerio de Finanzas de Wolfgang Schäuble, mientras que las escuchas al BCE afectaron a una línea de la dirección de desarrollo económico.