Moscú, 28 jun (EFE).- Tras dos días de deliberaciones, el jurado que debe dictar veredicto en el juicio contra los cinco chechenes acusados del asesinato del líder opositor ruso Borís Nemtsov no pudo llegar hoy a un veredicto, lo que demuestra división entre sus miembros.

«El jurado está cansado. Quisiéramos un receso», se dirigió el portavoz del jurado al magistrado Yuri Zhítnikov, quién aceptó la petición y dictaminó que las deliberaciones continuarán a partir de las 11.00 hora local de mañana.

Los doce miembros del jurado agotaron hoy las tres horas de deliberaciones que concede el procedimiento legal ruso para alcanzar una decisión unánime, y ahora deben votar para decidir por separado la culpabilidad o inocencia de cada uno de los acusados.

Cuando se llegue a la votación, que sólo tendrá lugar cuando todos los miembros del jurado estén dispuestos a ello, prevalecerá la decisión de la mayoría mientras que, en caso de empate, los acusados serán declarados inocentes.

El juicio se celebra en el Tribunal Militar de Moscú porque Zaur Dadáev, el principal acusado del caso y presunto autor material del asesinato, servía en las fuerzas especiales de Chechenia en el momento de ser detenido.

Dadáev, que en un principio se declaró culpable para luego desdecirse, reiteró durante su último alegato que no tiene nada que ver con la muerte de Nemtsov, tiroteado por la espalda la noche del 27 de febrero de 2015 cuando paseaba junto a la plaza Roja, a escasos metros del Kremlin.

Los otros cuatro acusados, todos ellos chechenes al igual que Dadáev, son Temirlán Eskerjánov, Jamzat Bajáev y los hermanos Anzor y Shajid Gubáshev.

Poco después de ser detenido, Shajid Gubáshev admitió que con su hermano y Dadáev estuvieron a punto de acabar con la vida de Nemtsov en otras tres ocasiones antes de matarlo en un puente cerca del Kremlin.

Los dos hermanos Gubáshev también se han desdicho de todas sus declaraciones iniciales.

Otro de los acusados por la Fiscalía militar, Berslán Shavánov, murió en noviembre de 2015 en Grozni, capital chechena, al hacer explotar una bomba cuando iba a ser apresado por las fuerzas de seguridad.

Según la versión de la acusación, en diciembre de 2014 los cinco acusados y el difunto Shavánov aceptaron matar a Nemtsov a cambio de al menos 15 millones de rublos (unos 270.000 dólares al cambio de entonces) por encargo de Ruslán Mujudínov y otras personas no identificadas.

Mujudínov, considerado el organizador del crimen y en paradero desconocido, era conductor de Ruslán Gueremeyev, comandante del batallón Sever (Norte) del Ministerio de Interior de Chechenia en el que servía Dadáev.

A finales de 2015, el Comité de Instrucción de Rusia dio por cerrada la investigación, pero la familia de Nemtsov considera que la Justicia aún no ha encontrado al auténtico autor intelectual del crimen, el más sonado asesinato político perpetrado en este país desde la caída de la Unión Soviética.

«Nunca creí que el Estado tuviera interés en determinar las personas que organizaron y encargaron el asesinato. Lamentablemente, yo estaba en lo cierto», dijo Zhanna Nemtsova, hija del político asesinado, en declaraciones a Radio Svoboda (Libertad), al comentar la marcha del juicio.

Agregó que la investigación y el juicio no arrojaron luz sobre quiénes encargaron y organizaron el asesinato de su padre, «aunque los investigadores reconocieron la existencia de unos y otros».

Además, Nemtsova destacó como el «segundo fiasco» del proceso el hecho de que no se haya establecido el móvil del asesinato, que en su opinión fue por motivos políticos.

La familia y los correligionarios del opositor asesinado consideran que aún hay muchos cabos sueltos, dado que Nemtsov fue tiroteado cuando investigaba la muerte de soldados rusos en Ucrania.