Kabul, 12 ago (EFE).- El Gobierno afgano afronta una crisis interna abiertamente pública tras las duras críticas vertidas por el jefe de Gobierno, Abudlá Abdulá, contra el presidente, Ashraf Gani, por su forma de gestionar los problemas, su supuesta pasividad ante los mismos y su inaccesibilidad.

Abudlá Abdulá, que entró en el Gobierno de unidad nacional de Gani tras el acuerdo para cerrar la crisis electoral en 2014, se despachó en la noche del jueves contra el jefe del Estado al afirmar que en los últimos tres meses no han podido reunirse tres veces y acusarle de no tener interés en abordar los problemas del país.

«El presidente Ashraf Gani y el jefe del Ejecutivo Abudlá Abdulá tienen más coincidencias entre ambos en bastantes temas importantes», indicó hoy a Efe una fuente de alto rango del Palacio Presidencial.

La fuente, que solicitó el anonimato, justificó la airada crítica del jefe del Ejecutivo por la proximidad, según dijo, de una reunión de su partido, el Jamiat-e-Islmai (JI), en el que se abordarán cuestiones importantes y afrontará a sectores críticos con su actuación en el Gobierno.

«Dirigentes de alto rango del JI no están contentos con Abdulá y trata de atraer su atención mediante este tipo de declaraciones», dijo.

Agregó que el jefe del Gobierno, cargo que se creó específicamente para Abdulá, ha estado «en todas las reuniones y en todas las decisiones», incluidas las del Consejo Económico, el Consejo de Seguridad Nacional y «otros importantes encuentros» mantenidos en el Palacio Presidencial.

Sin embargo el jefe de Gobierno asegura que no es así.

En un acto público anoche para celebrar el Día Internacional de la Juventud, Abdulá dijo que ante la deriva que había adoptado el Gobierno no le quedaba otra opción que expresar sus «opiniones abiertamente».

Tras asegurar que él es el primero en respaldar la legitimidad de Gani, cuyo triunfo electoral en 2014 impugnó y no reconoció, Abdulá señaló que el presidente no está pensando en resolver problemas de interés nacional como la reforma electoral o la puesta en marcha de un sistema nacional de identificación digital.

«Una persona que no tiene la valentía de discutir un tema no está capacitada para la dirección», dijo.

En su opinión, el acuerdo para la formación del Gobierno de Unidad Nacional no se ha implementado, en alusión a la falta de cumplimiento de las promesas y la no participación en la toma de decisiones.

«En varias ocasiones, aguanté la reticencia del presidente sobre temas nacionales», dijo, al asegurar que no le queda más paciencia.

Las críticas de Abdulá llegan en un momento crítico para el Ejecutivo de Gani, incapaz de atraer a la mesa de negociación a los talibanes y con serios problemas para sacar adelante los procesos electorales pendientes en el país.

Todo esto en medio de un incremento de la violencia por el conflicto que coincide con el final de la misión militar de la OTAN el 1 de enero de 2015 y que ha hecho escalar este año las víctimas civiles a cifras récord desde el inicio de la invasión, según datos que recopila la ONU en Afganistán desde 2009.

El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció a principios del mes pasado que mantendrá a 8.400 de sus actuales 9.800 militares en Afganistán cuando abandone la Casa Blanca el próximo enero, frente a los 5.500 previstos inicialmente.

Un mes antes, el dirigente había autorizado un aumento de los ataques aéreos contra los insurgentes si fuera necesario, en el marco de la misión antiterrorista que EEUU mantiene en el país, junto a otra de entrenamiento de las tropas afganas.

Los líderes de la OTAN acordaron también mantener en 2017 el mismo nivel de tropas en su misión de formación, asesoramiento y asistencia de las fuerzas afganas, unos 12.000 efectivos.