Pyongyang, 5 may (EFE).- Corea del Norte ultima hoy los detalles para el VII Congreso del Partido de los Trabajadores, que comienza mañana, el acontecimiento político más importante del país en décadas que busca consolidar la figura del líder Kim Jong-un.

Se trata del primer gran cónclave del Partido de los Trabajadores de Corea (PTC) desde 1980, lo que pone de manifiesto la importancia de una cita que ha sido preparada a conciencia y a la que se ha invitado a 130 medios de comunicación internacionales.

En el último congreso celebrado hace 36 años Kim il-sung, el abuelo del actual líder,anunció que su hijo Kim Jong-il le sucedería en el poder, lo que puso en marcha la primera dinastía comunista de la historia.

Se espera que sea el joven «líder supremo» el que mañana inaugure el Congreso con un discurso en el que marcará las principales líneas de actuación del PTC, la institución más poderosa del país junto al Ejército, consolidando así su mandato tras casi cinco años en el poder.

En Pyongyang, donde la lluvia cae con fuerza desde hace días, las calles y principales edificios aparecen engalanados con grandes banderas e insignias rojas con la hoz, el martillo y el pincel, el escudo del Partido.

«Viva el Congreso del Partido de los Trabajadores», rezan gigantescas pancartas colocadas en las principales arterias de la capital, mientras furgonetas con altavoces llaman a los ciudadanos a que acojan el evento «con ánimo y notables éxitos laborales».

Como es habitual en Corea del Norte, el secretismo es total y no se ha desvelado ni la duración ni el número de participantes- en 1980 asistieron unos 3.000 delegados del Partido- y la fecha exacta no fue confirmada hasta hace poco más de una semana.

Este VII Congreso, aunque fue anunciado en octubre de 2015, se celebra en medio de una etapa de enorme tensión entre el régimen norcoreano y la comunidad internacional después de que a principios de año Pyongyang llevara a cabo una prueba nuclear y otra de misiles que desencadenaron duras sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

El actual y marcado aislamiento de Corea del Norte se pone de manifiesto en la ausencia de delegaciones internacionales, a diferencia de lo que ocurrió en 1980 cuando acudieron enviados de numerosos países aliados como China, la Unión Soviética, Cuba o Zimbabue.

A nivel interno el régimen ha buscado sin embargo la complicidad de los ciudadanos y hasta el pasado día 2 el país ha estado sumergido de manera preparatoria en la denominada «campaña de los 70 días».

Durante este tiempo, en el que bandas de música y grupos de mujeres jóvenes con banderines se situaban en lugares clave de la ciudad para dar ánimos, los norcoreanos no han librado ni un solo día y han ampliado sus jornadas laborales para potenciar la producción.

Desde el régimen se ha insistido en que tras haberse conseguido la estabilidad política y militar con el nuevo líder, el PTC va a centrar ahora su esfuerzos en desarrollar la maltrecha economía del país en un momento marcado por fuertes sanciones.

Los expertos no se ponen de acuerdo en si Kim Jong-un apostará por verdaderas reformas o incluso empezará a asumir cierto sistema de mercado, o más bien optará por centrarse una vez más en la retórica y continuar con su política «Byeongjin» que consiste en impulsar a la vez el progreso económico y el desarrollo nuclear.

De lo que parece que no hay duda es de que el Congreso servirá para consolidar el mandato del joven líder, que llego al poder con menos de 30 años.

«Este Congreso se celebra por primera vez en 36 años, lo que significa que Kim lo utilizará para perfilar su mandato a través de la sucesión de poder y la estabilidad del sistema», explicó a EFE Chang Yong-seok, investigador del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación de la Universidad Nacional de Seúl.

Por ello, no se descarta que estos días se anuncie una renovación en algunos puestos que rejuvenezca la élite norcoreana en favor de personas más afines al líder e incluso encumbre a su hermana Kim Yo-jong, de unos 29 años.

A pesar de las continuas advertencias de Seúl de que Pyongyang aprovechará la ocasión para realizar su quinta prueba nuclear, los últimos indicios muestran que esta «provocación» no parece muy viable.

Según las últimas imágenes de satélite mostradas hoy, el centro de pruebas nucleares norcoreano de Punggye-ri ha mostrado «escasa actividad» en los últimos días, lo que indica que no parece haber de momento preparativos para realizar un test nuclear subterráneo inminente.