Londres, 27 may (EFE).- El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, dijo hoy que la campaña armada entre 1969 y 1997 del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA) estuvo «mal» porque «mató a civiles», tras ser presionado por los conservadores por sus supuestas simpatías por los republicanos.

El dirigente socialdemócrata, que está subiendo en las encuestas de cara a las elecciones del 8 de junio, negó también haberse visto con combatientes del grupo, aunque reconoció haberse reunido en su día con miembros del Sinn Féin, su brazo político.

Líderes del Sinn Féin como el ya fallecido Martin McGuinness y supuestamente Gerry Adams participaron en la lucha armada antes de optar por la vía política, que culminó con los acuerdos de Viernes Santo de 1998.

Corbyn, quien, como diputado de izquierdas, se opuso a la opresión de los católicos-republicanos por el poder establecido protestante-unionista (leal a la corona del Reino Unido), ha sido muy criticado en los últimos días por sus rivales conservadores, que cuestionan su credibilidad en materia de seguridad y su compromiso con el Estado británico.

Ante las insistentes preguntas de la prensa, hoy censuró los atentados del IRA «porque mataban a civiles» y subrayó su opinión de que «tenía que haber un proceso que abordara la base del asunto en Irlanda del Norte».

«Y, afortunadamente, los políticos de Irlanda del Norte, primero en el bando nacionalista, con Gerry Adams y John Hulme, se reunieron en privado y propiciaron el acuerdo Hulme-Adams, que condujo después a los acuerdos entre los nacionalistas y los unionistas, que a su vez eventualmente llevaron al proceso de paz», dijo.

El proceso de paz «fue un reconocimiento de la historia compartida de Irlanda desde perspectivas culturales completamente diferentes y llevó al acuerdo de paz, que creo que fue un gran éxito del Gobierno laborista de 1997», argumentó.

Previamente, Corbyn se había limitado a condenar «todas las muertes» que se produjeron durante los 30 años de conflicto en la provincia británica, causadas tanto por los republicanos como por los paramilitares unionistas.

A pocos días de las elecciones, los partidos británicos han elevado el tono de la campaña, en especial los conservadores de la primera ministra en funciones, Theresa May, que han visto reducida significativamente su ventaja en las encuestas.

Un sondeo publicado hoy en «The Observer» reduce esta ventaja a diez puntos porcentuales, de trece la semana pasada, con un apoyo del 45 % para los «tories» y un 35 % para los laboristas.

Otra encuesta publicada este viernes reducía la ventaja a solo cinco puntos, lo que desató las alarmas en el partido de May, que personalmente ha visto además reducida su popularidad.