Managua, 21 nov (EFE).- Al menos cinco personas se encuentran en “estado delicado de salud”, tras haber cumplido este jueves siete días de encierro dentro de una parroquia de Nicaragua, sitiada por la Policía y sin suministro de agua, ni energía, según un mensaje divulgado en redes sociales.

Tres de las cinco personas son parte de un grupo compuesto por 11 madres, que el jueves pasado iniciaron una huelga de hambre por la libertad de más de 150 “presos políticos”, en la parroquia San Miguel Arcángel, de la ciudad de Masaya, 32 kilómetros al sureste de Managua.

Las otras dos personas graves son el sacerdote Edwin Román, que sufre de diabetes, y la defensora de derechos humanos Yonarqui Martínez, enfrentados a un ayuno forzado ya que quedaron encerrados en el templo católico cuando la Policía estableció un cerco que mantiene aislados a más de diez nicaragüenses.

Debido a que el Gobierno ordenó el corte de los suministros de energía y agua, la comunicación con el interior de la parroquia cada vez es menos frecuente, al parecer, porque se ha ido descargando la única fuente de carga de teléfonos celulares, que es la batería del automóvil del sacerdote.

El mensaje, enviado como un “S.O.S.”, fue dado a conocer en redes sociales por un allegado de una de las mujeres encerradas, que pidió no divulgar su identidad, por temor a ser capturado por la Policía.

“Una de las madres use desmayó a consecuencia de la falta de agua o suero para hidratarse. Están pidiendo ayuda a la Cruz Roja Internacional para que se haga presente a la iglesia”, detalló la fuente.

El jueves pasado, 13 jóvenes fueron arrestados en Masaya por intentar llevar agua a las personas sitiadas, y otros tres sufrieron la misma suerte en Managua por supuestamente intentar brindar ayuda humanitaria.

El martes las llamadas “turbas sandinistas” se tomaron la Catedral Metropolitana de Managua, causaron daños parciales y golpearon a religiosos, al darse cuenta de que 9 nicaragüenses se sumaron a la huelga de hambre de Masaya.

Las “turbas sandinistas”, asociadas con el Gobierno del presidente Daniel Ortega, solamente abandonaron el templo tras confirmar que los huelguistas habían sido expulsados del lugar, según confirmó el clero.

Este mediodía decenas de parroquias fueron rodeadas por las “turbas” al conocer que el cardenal Leopoldo Brenes llamó a una jornada de rezos para pedir por la solución de la crisis.

La situación dentro de los templos religiosos se da en el marco de la crisis sociopolítica que estalló en abril de 2018, en repuesta a los ataques armados con los que el Gobierno intentó detener las protestas masivas contra Ortega, en las que miles murieron, fueron arrestadas o desaparecieron.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al menos 328 personas han muerto en el marco de la crisis. Órganos locales hablan de hasta 651. El Gobierno, que alega un supuesto intento de “golpe de Estado”, admite 200.

En las últimas horas, países como Costa Rica, España, Estados Unidos, y Reino Unido, han reiterado al Gobierno de Ortega la necesidad de detener los excesos policiales y restituir los derechos constitucionales.

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