Doha/Riad, 3 jul (EFE).- Catar se apresuró hoy a dar una respuesta a los cuatro países árabes que le presentaron una lista de exigencias para retomar las relaciones diplomáticas, rotas hace casi un mes, horas después de que se anunciara una prórroga del ultimátum.

Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Baréin concedieron una extensión de 48 horas del plazo de diez días que habían dado a Doha para ceñirse a sus trece demandas, que expiraba en la madrugada de hoy, con el objetivo de cerrar la crisis diplomática más aguda de la historia del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

La prórroga fue considerada por el cuarteto como un «periodo de gracia» después de que Kuwait, país mediador en la crisis, les comunicase la intención del emir catarí, Tamim bin Hamad al Zani, de dar una respuesta formal a sus peticiones.

A diferencia de su postura en los primeros diez días desde que el cuarteto árabe presentase sus exigencias, en los que las autoridades cataríes dejaron expirar el tiempo mientras llevaban a cabo unas maratonianas reuniones diplomáticas, hoy tardaron pocas horas en tomar una posición oficial.

El ministro de Asuntos Exteriores catarí, Mohamed bin Abderrahman al Zani, viajó a Kuwait y entregó la respuesta del emir al jefe de Estado de Kuwait, Sabah al Ahmad al Yaber al Sabah, aunque su contenido no ha sido desvelado.

Además de los esfuerzos de Kuwait, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Sigmar Gabriel, viajará mañana a Qatar, Arabia Saudí y EAU para tratar de mediar en la crisis, que preocupa a la comunidad internacional más allá del golfo Pérsico.

El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, telefoneó hoy a las autoridades de Baréin, después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, hablase el domingo por separado con los mandatarios de Arabia Saudí, EAU y Catar.

Uno de los detonantes de la actual crisis fueron unas declaraciones supuestamente falsas atribuidas al emir catarí, que contenían críticas a las políticas de sus vecinos del Golfo y que fueron difundidas a finales de mayo por «hackers» que habían saboteado la agencia oficial catarí, QNA.

Los cuatro países árabes desoyeron las explicaciones de Doha, aplicaron días después un bloqueo a las páginas web de los medios cataríes -entre ellos la cadena de noticias panárabe Al Yazira- y el 5 de junio anunciaron la ruptura de relaciones, a la que se sumaron otros Gobiernos árabes y de Estados de mayoría musulmana.

Arabia Saudí, Baréin, EAU y Egipto, que acusaron abiertamente a Catar de financiar el terrorismo a lo largo de los últimos años, aplicaron también una serie de represalias económicas, que incluyeron la expulsión de los ciudadanos cataríes de los países del Golfo y el cierre de la única frontera terrestre de Catar, limítrofe con el reino saudí.

El pasado 23 de junio presentaron una lista de trece demandas, que aseguraron en ese momento que no eran negociables, entre las que figura el alejamiento de Catar de la esfera iraní y el cierre de una base militar turca.

También exigen el cierre de Al Yazira, a la que acusan de ser hostil hacia las monarquías del Golfo y el gobierno del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, además de haber servido en los últimos años de órgano de propaganda para los Hermanos Musulmanes, grupo proscrito en varios de estos países.

El resto de exigencias gira en torno al supuesto apoyo que brinda Catar a este grupo político islamista, lo que incluye la extradición de varios dirigentes y supuestos terroristas.

Catar ha negado todas las alegaciones y ha rechazado en los últimos días que pueda cumplir ninguna de las exigencias del cuarteto, puesto que las considera como una injerencia en su soberanía.

Los cuatro países árabes que boicotean diplomática y económicamente a Catar anunciaron que se reunirán este miércoles en la capital egipcia para «abordar los pasos futuros» sobre cómo tratar con Doha, una vez que haya expirado en la madrugada del miércoles el nuevo ultimátum.

Por Manuel Pérez Bella