El Cairo, 5 jun (EFE).- Catar aseguró hoy que la decisión tomada por los países árabes de romper relaciones se fundamenta en “calumnias”, después de que Arabia Saudí, Egipto, Baréin y Emiratos Árabes Unidos cortaran sus lazos diplomáticos por acusar al país de apoyar al terrorismo.

En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores catarí afirmó que “estas medidas no están justificadas y se fundamentan en calumnias, que no se sostienen sobre ninguna evidencia”.

Los países árabes han culpado al reino del Golfo de “socavar la estabilidad” y de no cumplir con los acuerdos entre los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que está compuesto por EAU Kuwait, Catar, Omán, Baréin y Arabia Saudí.

Sin embargo, Catar aseguró que es “un miembro activo” del CCG, y que está “comprometido con sus acuerdos, respeta la soberanía de otros países y no interviene en asuntos internos”.

Riad ha tomado esta decisión, según la agencia oficial SPA, por las “violaciones graves de las autoridades de Doha, en privado y en público, en los últimos años con el fin de romper la unidad interna saudí”.

Así como por “incitar al abandono del estado, poner en peligro su soberanía y la adopción de organizaciones terroristas (…), entre ellas los Hermanos Musulmanes, el Estado Islámico y Al Qaeda”.

El ultraconservador reino acusó también a Doha de respaldar a Irán en su apoyo a los “grupos terroristas” en la provincia de mayoría chií saudí de Qatif, así como en Bareín, además de apoyar a los rebeldes hutíes del Yemen.

No obstante, Catar dijo en el texto difundido por su departamento de Exteriores que “cumple con su deber en la lucha contra el terrorismo y el extremismo”.

Y según el reino, estas medidas, tomadas en coordinación con Egipto, tienen “el objetivo claro (de estos países) es imponer la tutela sobre el estado (catarí), lo que supone una violación de su soberanía”, algo que es “totalmente inaceptable”.

Pese a todo, Catar garantizó a los ciudadanos y residentes en el país que la vida diaria no se verá afectada por la decisión de estos Estados, “para hacer fracasar todo intento que pueda afectar a la sociedad y la economía cataríes”.

De acuerdo con Catar, ha habido una campaña previa de “varios medios de información del Golfo” contra su país, después de que este fuera objeto de un pirateo informático la semana pasada que afectó a la agencia oficial de noticias catarí QNA, que publicó declaraciones “falsas” atribuidas al emir catarí, Tamim bin Hamad, que causaron malestar en los países del Golfo.

El pasado 5 de marzo de 2014, Riad, Manama y Abu Dabi anunciaron el retiro de sus embajadores de Catar, país al que acusaron de haber intervenido en sus asuntos internos, una crisis que duró hasta diciembre de ese mismo.