Monastir (Túnez), 6 abr (EFE).- El presidente de Túnez, Béji Caïd Essebsi, reveló hoy que no optará a la reelección en los comicios previstos para el 17 de noviembre y pidió a su partido Nidaa Tunis apoyar al primer ministro, Yusef Chahed.

La decisión supone un giro total en la estrategia del partido, del que el propio Chahed se había apartado en los últimos meses debido a un enfrentamiento con el secretario general de la formación e hijo del presidente, Hafedh Caïd Essebsi.

Caïd Essebsi-hijo acusó al jefe del Gobierno de querer «deshacer» el partido y envió su expediente a la comisión disciplinaria tras un duro intercambio verbal.

«Este país necesita un cambio y por eso no quiero presentarme como candidato. Túnez rebosa de competencias, pero desgraciadamente estas se encuentran en el extranjero», explicó el mandatario en un discurso pronunciado al inicio este sábado del congreso electivo de Nidaa Tunis.

Ante cientos de seguidores reunidos en la ciudad costera de Monastir, el presidente reivindicó la necesidad de reunir «a la familia de centro» para representar el «cambio», una nueva generación liderada por Chahed, al que se refirió como «hijo de Nidaa».

«Es libre de tomar sus decisiones y (de elegir) el partido al que quiere pertenecer. Pero debe levantarse su suspensión, es lo único que pido», insistió el dirigente en una sala abarrotada con cerca de 3.000 militantes y simpatizantes.

Una propuesta que no caló en muchos de los participantes, como Wasila, militante desde los inicios de la formación para quien el anciano mandatario, de 93 años, es el «único» candidato posible.

«Hafedh Caïd Essebsi no puede ser candidato, es demasiado blando. Necesitamos al presidente Essebsi durante cinco años más, un figura fuerte y dictatorial, afirmó.

Una idea que compartía Munira, coordinadora regional en la capital desde 2012, para quien «si no fuera por Essebsi, desde 2011 Túnez sería un infierno por culpa de Ennahda, todo hubiera estallado en pedazos», dijo en alusión a ese partido conservador islamista.

Además de buscar a un candidato, el congreso electivo -el primero que celebra Nidaa Tunis desde 2012- tiene como objetivo principal la creación de nuevas estructuras, entre ellas un comité central, un consejo nacional y una oficina política.

Pero sobre todo, recomponer una formación quebrada por las luchas intestinas, que la han llevado a partirse en varios corrientes y a perder a la mitad de sus diputados y la mayoría en el Parlamento, en beneficio del partido islamista.

«Están en una situación de debilidad de cara a las elecciones: además de las luchas internas hay una falta de liderazgo, de cultura democrática y de programa político que se ha basado exclusivamente en su oposición al islamista Ennahda, explicó a Efe Rosa Álvarez, investigadora afincada en Túnez.

«En estas elecciones se juega su existencia y por ello trata de tender la mano a Chahed. No ha sabido madurar como partido y demostrar su papel en esta transición, por lo que la base de votantes, que en 2014 representaba un millón y medio de personas, ahora puede fragmentarse en dos o tres partidos», añadió.

El origen de la fractura se remonta a 2016, fecha en la que Hafedh Caïd Essebsi asumió el control de la secretaría general con una maniobra que obligó a muchos miembros destacados del partido a dar un paso a un lado.

La crisis se agudizó aún más a mediados de 2018, después de que Essebsi-hijo acusara de debilitar al partido a Chahed, que ya entonces sopesaba aspirar a la presidencia del país.