Liubliana, 9 abr (EFE).- Ni la salida del Reino Unido de la Unión Europea puede ser un proceso sin final ni el único motivo por el que siga en el club comunitario es que «no encuentra la salida», planteó este martes el ministro de Exteriores español, Josep Borrell.

«Lo que no podemos es embarcarnos en un brexit interminable. Y tampoco puede ser que los británicos se queden en la Unión Europea porque no encuentren la puerta de salida: nos queremos ir, pero nos quedamos porque no encontramos la salida. Tampoco sería bueno ni para ellos, ni para nosotros», señaló Borrel en Liubliana.

El ministro, de visita oficial en Eslovenia, se refirió a la cumbre de líderes comunitarios que debe decidir mañana, miércoles, en Bruselas si aplaza más allá del 12 de abril la salida del Reino Unido de la UE.

«De lo que estoy seguro es que el Consejo (europeo) estudiará todas las posibilidades desde el punto de vista del interés general europeo y que el Gobierno español demostrará toda la flexibilidad para conseguir seguir este interés general (…)», dijo Borrell.

«Una salida sin acuerdo sería no deseable, pero tampoco sería un horror, y si continúa la negociación durante más tiempo tampoco sería un horror y tampoco sería sin final», indicó el ministro al ser preguntado por Efe si, llegado este punto de la negociación del brexit, es mejor una ‘final horrible’ o un ‘horror sin final’.

Borrell tuvo hoy una intensa jornada en Liubliana, con reuniones con el presidente esloveno, Borut Pahor; el primer ministro, Marjan Sarec; y el ministro de Exteriores, Miro Cerar.

Respecto al brexit, Cerar se mostró comprensivo sobre la prórroga solicitada por Londres, pero indicó que es importante que eso no tenga efectos negativos en el funcionamiento de la UE.

Los dos ministro trataron también las próximas elecciones europeas y coincidieron en defender una UE unida y conectada.

Al respecto, Cerar dijo que es importante que haya una alta participación en las elecciones y alertó contra las fuerzas que «quieren dividir», en referencia a los, dijo, «populismos radicales de izquierda y derecha».

Borrell y Cerar destacaron ante la prensa el buen estado de las relaciones bilaterales, y los dos confiaron en que los contactos comerciales, culturales y sociales aumenten aún más.

El ministro español, además, agradeció el Gobierno esloveno por «su firme apoyo y comprensión sobre la unidad de España» con respecto al movimiento independentista en Cataluña.

Preguntado por el juicio a los independentistas catalanes, Borrell insistió en que no se trata de un «juicio político» sino de un «juicio a responsables políticos» que convocaron un referéndum que había sido declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.

Explicó que en España no hay juicios por opiniones políticas sino por actuaciones que podrían haber ido contra la ley.

«Y eso no protege ni más ni menos a un responsable político que a cualquier ciudadano», resumió Borrell.

Según destacó, el juicio se está desarrollando con «plenas garantías» e incluso está siendo retransmitido en directo por televisión a «todo el mundo».

Cerar, por su parte, destacó que España es un socio de la UE y un Estado democrático, y aseguró que el juicio está dentro del marco de la legislación española.

Sectores del independentismo se han referido en el pasado varias veces a la llamada «vía eslovena» como un modelo para lograr la independencia.

Eslovenia, reconocida como República federal por la Constitución de la desaparecida Yugoslavia socialista, alcanzó la independencia en julio de 1991 tras una guerra de diez días que dejó 62 muertos y más de 300 heridos.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, pronunció una conferencia en Liubliana el pasado 6 de diciembre en la que defendió que Cataluña avance hacia la independencia por «la vía eslovena», y fue recibido entonces en un encuentro no oficial por Pahor.

Posteriormente, el Gobierno esloveno rechazó que se compare a Eslovenia con Cataluña e insistió en que respeta los asuntos internos de España.

Antonio Sánchez Solís