Berlín, 7 jun (EFE).- La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, achacó hoy los fallos que acumula el avión de transporte militar A400M de Airbus al reparto de contratos por cuotas nacionales que se hizo al inicio del proyecto, en lugar de por estrictos criterios de calidad.

En un encuentro en Berlín con medios internacionales, Von der Leyen explicó que “no se planteó la pregunta de quién podía hacerlo mejor”, sino que se establecieron una suerte de cuotas “políticas” para repartir la producción entre proveedores de los países involucrados en el proyecto.

En el programa participan Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo, Turquía y España, donde se realiza el ensamblaje final del A400M.

Von der Leyen, muy próxima a la canciller Angela Merkel, abogó por una mayor transparencia y una mayor competencia en los contratos públicos con la industria armamentística.

El reparto por cuotas nacionales, a su juicio, era “un problema sistémico”.

Estas elecciones equivocadas de proveedor se tomaron hace muchos años, pero se arrastran hasta la actualidad, agregó Von der Leyen aunque no señaló a ninguna empresa ni a ningún país en particular.

En los últimos años, añadió la ministra, y a raíz de los fallos detectados, los países implicados han renegociado los contratos y los Ministerios de Defensa de Alemania y otros países han tomado progresivamente conciencia de que son los “clientes” y de que tienen derecho a exigir a los fabricantes.

Cuando el sector armamentístico estaba menos internacionalizado, dejó entrever Von der Leyen, los fabricantes eran más dependientes de los contratos militares de sus propios gobiernos y se cuidaba esa relación.

“La Bundeswehr (ejército alemán) no se puede permitir hacer política. Necesitamos los mejores equipos para nuestros soldados”, subrayó Von der Leyen en su argumento.

El A400M, que debía convertirse en uno de los proyectos principales de Airbus y de la industria aeronáutica europea en el ámbito de la defensa, acumula años de retrasos, problemas técnicos y enormes sobrecostes.

La factoría de Airbus de Sevilla, encargada del ensamblaje final de estos aparatos, tan sólo ha entregado dos de las veinte aeronaves que tenía previsto terminar este año.

A los problemas del pasado se ha añadido la detección de varios problemas en la caja reductora del motor y en algunas cuadernas de la estructura del fuselaje.

Estos fallos no se han confirmado en los 24 aparatos que ya están en servicio, pero han obligado ralentizar la producción para sustituir primero las piezas afectadas en los aviones ya entregados.

El primer aparato A400M que recibirá España está previsto que se entregue en septiembre con los motores y cuadernas montados inicialmente en estos aparatos, que se sustituirán en futuras paradas de mantenimiento pues las deficiencias detectadas son “industriales” y no afectan a la seguridad del avión.

España es, junto a Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica y Turquía, socio fundador del programa A400M, suscrito en julio del año 2000 con el compromiso de estos países de adquirir un mínimo de 225 aparatos.

El encarecimiento sufrido desde entonces por este programa, cuyo presupuesto inicial se fijó en unos 20.000 millones de euros, ha obligado a varios gobiernos, entre ellos el español, a renegociar el número de aviones comprometidos, o a retrasar su entrega.