Belgrado, 22 jul (EFE).- El primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, y los tres presidentes de Bosnia, han suavizado hoy la tensión en las relaciones entre ambos países con la visita de la terna presidencial bosnia a Belgrado tras una escalada de tensión a causa de discrepancias históricas.

“Hemos abierto una nueva página de nuestro futuro común”, aseguró Vucic tras una reunión con la Presidencia bosnia, jefatura colegiada del país integrada por un bosnio musulmán, Bakir Izetbegovic; un croata, Dragan Covic, y un serbio, Mladen Ivanic.

“Aquí hemos hablado de forma sustancial de la creación de una mayor confianza” entre serbios, croatas y musulmanes, dijo Vucic, quien señaló que no puede haber “otra política que la de las relaciones más próximas”

Estas declaraciones llegan pocos días después de que el propio Vucic fuera apedreado durante la conmemoración en Srebrenica del vigésimo aniversario de la matanza de 8.000 musulmanes a manos de tropas serbobosnias en esa ciudad del este bosnio.

Covic, presidente de turno de la terna presidencial bosnia, insistió hoy en que “el pasado hay que dejarlo a los historiadores”, en referencia a diferentes interpretaciones de unos acontecimientos de guerra bosnia (1992-1995) y otros muchos del pasado por parte de los pueblos balcánicos.

“Y los políticos debemos dar pasos de reconciliación y buenas relaciones, porque no hay otro camino para nosotros”, dijo Covic.

La desconfianza entre Sarajevo y Belgrado resurgió también en junio por el caso de Naser Oric, un comandante bosnio-musulmán en Srebrenica durante la guerra, detenido en Suiza por una orden serbia pero finalmente extraditado a Bosnia en un acto que indignó a Serbia, que consideró que éste nunca será juzgado por la justicia del país vecino.

Los mandatarios dijeron haber abordado proyectos concretos entre los que se cuenta, según detalló Vucic, la construcción de una red de eléctrica entre ambos países, inversiones en infraestructuras de transporte, y el turismo, donde planean atraer con ofertas conjuntas visitantes de diferentes partes del mundo.

Ambos países vecinos aspiran a ingresar en la Unión Europea (UE), que insiste en la cooperación regional como uno de los elementos sustanciales para el acercamiento comunitario.

Serbia, país candidato a la adhesión, espera iniciar este año las negociaciones al respecto, y Bosnia-Herzegovina prepara un programa de reformas requeridas en su vía hacia al UE tras años de estancamiento y discrepancias internas.