Londres, 8 mar (EFE).- El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, advirtió este lunes de que la recuperación económica tras la pandemia debe ser «dual» e impulsar tanto la oferta como la demanda, mermadas por las restricciones.

En un discurso auspiciado por la organización británica Resolution Foundation, Bailey señaló que esta situación difiere de crisis anteriores, por ejemplo la financiera de 2008, que afectó más a la demanda, y requiere por tanto un tratamiento diferente tanto en política fiscal como monetaria.

El responsable del banco central británico reconoció que el impacto de la covid «ha sido muy grande», y predijo que este primer trimestre el producto interior bruto (PIB) del Reino Unido será aún un 12 % inferior que en 2019.

Sin embargo -apuntó-, el impacto permanente en la economía podría ser «más limitado que en pasadas recesiones», pues en este caso hay más margen para recolocar y reciclar a la fuerza laboral.

Con todo, «es muy probable que haya cambios estructurales que incidirán en el futuro de la oferta y la demanda», afirmó.

Si bien existe todavía «incertidumbre» en torno a esos cambios, Bailey anticipa que, tras la pandemia, «se trabajará más desde casa y se comprará más por internet», lo que requerirá una transformación de la economía.

En su discurso, Bailey constató que el efecto de la epidemia en las economías mundiales ha sido «sincronizado», pero, dentro de cada economía, ha afectado de manera diferente a los distintos sectores.

En general, los más dañados por las restricciones han sido los sectores «con un contacto humano más cercano», que además suelen ser los peor pagados y los que más emplean a jóvenes, mujeres y personas de minorías étnicas, lo que a su vez tendrá otros efectos en la sociedad.

Al gestionar la recuperación en el Reino Unido, Bailey consideró importante «impulsar la capacidad de suministro para elevar la tasa sostenible de crecimiento en la economía», a fin de facilitar el manejo del «necesariamente más alto nivel de deuda estatal y empresarial».

El gobernador auguró que parte de la oferta británica se recuperará cuando acaben las restricciones y avance el programa de vacunación, pero los efectos serán «más persistentes» en esa otra parte más impactada por los cambios estructurales (teletrabajo, compras «online» o nuevos hábitos de gasto).

En este contexto, el Banco de Inglaterra «tiene un papel a desempeñar», asegurando, a través de la política monetaria, que haya «suficiente crecimiento en la demanda para igualar cualquier crecimiento potencial del suministro», así como suficiente financiación para «la inversión productiva».

Según las previsiones difundidas el pasado miércoles por la Oficina de responsabilidad presupuestaria (OBR, en inglés), que supervisa las finanzas públicas, el PIB británico crecerá un 4 % este año, frente a una contracción del 9,9 % en 2020; un 7,3 % en 2022; un 1,7 % en 2023; un 1,6 % en 2024 y un 1,7 % en 2025.

Pese a esa expansión, la OBR estima que «en cinco años, la economía británica será un 3 % más pequeña» de lo que hubiera podido ser sin el impacto del virus.

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