Moscú, 25 nov (EFE).- Armenia saludó hoy la resolución del Senado francés de llamar a su Gobierno a reconocer la independencia de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj, mientras Azerbaiyán la condenó con firmeza.

“El Senado francés ha tomado una decisión histórica. El reconocimiento de Artsaj (Nagorno Karabaj en armenio) entra a la agenda internacional”, escribió Nikol Pashinián, el primer ministro armenio, en Facebook.

Los autoridades karabajíes también expresaron su reconocimiento a los que contribuyeron a tal decisión en Francia, donde vive la tercera mayor diáspora armenia del mundo.

“Destacamos la importancia de la valiente postura del Senado francés, que llama al Gobierno a reconocer la República de Nagorno Karabaj y convertir el reconocimiento en materia de negociación para la instauración de una paz duradera”, señaló la Cancillería del ente separatista en un comunicado.

Y expresó su confianza de que otros países emulen el ejemplo francés con el argumento de que el reconocimiento internacional del Karabaj contribuirá a la seguridad y estabilidad en el Cáucaso Sur.

Por su parte, el asesor de la Presidencia azerbaiyana, Jikmet Gadzhíev, puso en duda la objetividad de Francia como copresidente del Grupo de Minsk, que supervisa el alto el fuego en la zona.

“Esta resolución no es otra cosa que un simple trozo de papel para Azerbaiyán”, dijo el alto funcionario, que calificó la resolución de “paso provocador”.

Además de violar el derecho internacional y la correspondientes resoluciones de la ONU, Gadzhíev subrayó que Francia adoptó “una postura abiertamente proarmenia”, lo que consideró “uno de los principales obstáculos” para el arreglo pacífico del conflicto.

Y rechazó categóricamente las acusaciones contra Azerbaiyán y Turquía sobre el reclutamiento de mercenarios extranjeros, que vinculó con “la creciente islamofobia” en el país europeo.

Además de invitar al reconocimiento karabají, el texto del Senado galo condena la agresión militar de Azerbaiyán, “dirigida con el apoyo de las autoridades turcas y de mercenarios extranjeros”, y solicita la retirada inmediata de las fuerzas azerbaiyanas del territorio del Karabaj.

Este fin de semana, el presidente francés, Emmanuel Macron, insistió en la necesidad de que haya un control internacional de la implementación del alto al fuego en la región, que fue supervisado por Moscú, ante el temor de que Rusia y Turquía queden al frente de las futuras negociaciones del proceso de paz.

Los expertos descartaron tanto un reconocimiento francés de la independencia del Karabaj como la posibilidad de que otras potencias siguieran su ejemplo.

Los combates en el Karabaj, enclave en disputa entre armenios y azerbaiyanos desde 1988, estallaron el 27 de septiembre y se cobraron durante 44 días de combates la vida de miles de personas entre civiles y militares.

Armenia controlaba el territorio desde su victoria en la anterior guerra (1992-1994), tras lo que entró en vigor un frágil alto el fuego roto en numerosas ocasiones, aunque, con la excepción de la guerra de los cuatro días de 2016, nunca a gran escala.

En virtud del acuerdo patrocinado por Moscú que puso fin a la guerra el 10 de noviembre, Azerbaiyán controlará más de dos tercios del territorio del Karabaj, república que proclamó su independencia tras celebrar tres referendos (1991, 2006 y 2017), aunque ésta nunca fue reconocida por la comunidad internacional, ni siquiera por Ereván.

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