Ankara, 24 abr (EFE).- El presidente de Armenia, Serge Sargsián, ha criticado a Turquía por seguir negando que las matanzas de armenios organizadas por el Imperio otomano en 1915 fueran un genocidio, una postura que, aseguró, no encaja en el siglo XXI, según recoge una entrevista publicada hoy por el diario «Hürriyet».

«El proceso continuo de reconocimiento del genocidio armenio por parte de la comunidad internacional debería ser una señal seria para las autoridades turcas de que su postura negacionista no concuerda con los valores y realidades del siglo XXI», indica Sargsián en una entrevista publicada el día del centenario de aquellos acontecimientos.

Sargsián también critica que Turquía haya elegido el 24 de abril para celebrar el centenario de la batalla de Galípoli, normalmente conmemorada el 18 de marzo por Turquía y el 25 de abril por Australia y Nueva Zelanda, países que participaron en aquel choque.

«Turquía lleva 20 años realizando estas ceremonias, pero nunca el 24 de abril; se ha planificado ahora para el mismo día en el que los armenios se unen para conmemorar las víctimas del genocidio», denuncia el jefe del Estado turco.

Turquía ha mostrado en ocasiones sus condolencias por los armenios que murieron en las deportaciones masivas producidas en 1915, pero niega que se tratara de un genocidio.

De hecho, hoy se celebran en las calles de Estambul varios actos para conmemorar el centenario y un ministro turco asistió por primera vez a la misa en memoria de las víctimas celebrada en una iglesia de Estambul por parte del Patriarcado Armenio.

Turquía ha protestado airadamente contra el empleo de la palabra «genocidio» por parte del Vaticano y ha llamado a consultas a su embajador en Austria por una declaración en ese sentido aprobada por el Parlamento de Viena, pero no se ha pronunciado aún sobre el mismo gesto por parte de los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Alemania, Joachim Gauck.

Pese a sus críticas, Sargsián pide normalizar las relaciones con Turquía y niega que haya demandas territoriales hacia su vecino.

«Estamos preparados para normalizar nuestras relaciones con Turquía e iniciar un proceso de acercamiento entre las naciones turca y armenia, sin condiciones previas de ningún tipo», declara Sargsián.

El presidente subraya que «la República de Armenia nunca ha declarado ninguna reivindicación territorial respecto a Turquía, ni respecto a otros países».

Rechaza así la postura del sector ultranacionalista armenio que exige «recuperar» las zonas orientales de Turquía históricamente habitadas por armenios, una pretensión que muchos turcos citan como motivo para no reconocer el genocidio de 1915.

Abrir la frontera entre los dos países vecinos crearía una atmósfera de confianza, fomentaría los negocios y ayudaría a desarrollar las provincias orientales de Turquía, señala Sargsián.