Tiflis, 5 may (EFE).- Armenia anunció hoy que debatirá el próximo día 10 el reconocimiento de la independencia de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj, en un paso que amenaza con reactivar el conflicto armado con Azerbaiyán por ese disputado enclave.

Bakú ha advertido de que el reconocimiento de la independencia del Karabaj se considerará un paso hostil, enterrará el proceso de paz y le desatará las manos para recuperar por la fuerza sus territorios ocupados por las tropas armenias.

Sin embargo, el Gobierno azerbaiyano ha dejado de momento sin reacción el anuncio de Ereván, a la espera de que se pronuncien los intermediarios internacionales en el proceso de paz.

Se trata del llamado Grupo de Minsk, formado por Rusia, Estados unidos y Francia, que media entre los dos países desde 1994, cuando se adoptó el alto el fuego que puso fin a una cruenta guerra entre las antiguas repúblicas soviéticas.

«Hemos recalcado en más de una ocasión que estas acciones de la parte armenia son provocaciones dirigidas a torpedear el proceso negociador. Hemos advertido de ello a los copresidentes (del Grupo de Minsk) y esperamos su reacción», explicó un diplomático azerbaiyano a medios locales.

Pese a las incendiarias declaraciones de algunos políticos armenios -como su ministro de Economía, Artsvik Minasián, quien afirmó hoy que la economía de su país «está preparada para la guerra»-, todo indica que la intención de Ereván es presionar a su vecino para que acepte volver a congelar el conflicto.

«Si Azerbaiyán desata una nueva provocación y viola la tregua, Armenia reconocerá el Karabaj», dijo el viceministro de Exteriores armenio, Shavarsh Kocharián, tras la reunión del Ejecutivo que aprobó el dictamen sobre el proyecto de ley para reconocer la independencia del territorio secesionista.

Kocharián, además, condicionó la hipotética decisión a las negociaciones con las autoridades del Nagorno Karabaj, al desarrollo de la situación en la región y a los factores externos.

También el portavoz del Ejecutivo armenio, Goar Pogosián, se apresuró a aclarar que «en la actual etapa, el Gobierno no ha dado el visto bueno al proyecto de ley».

Incluso en el propio enclave armenio, el anuncio fue interpretado como una señal «al mundo y a Azerbaiyán de que en caso de que se reanuden los combates, la independencia del Nagorno Karabaj será reconocida».

«El proceso negociador continuará y este proyecto de ley reanimará» el diálogo entre las partes en conflicto, afirmó el portavoz del presidente de la autoproclamada república, David Babayán.

Rusia, principal aliado militar de Armenia a la par que garante e intermediador en el proceso de paz, dejó su reacción en un llamamiento a las partes para que eviten cualquier paso susceptible de elevar la tensión.

«Confiamos en que las partes del conflicto evitarán dar pasos que puedan romper la frágil tregua» alcanzada en abril después de una violenta escalada sin precedentes desde el fin de la guerra, subrayó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quién aseguró que Ereván no había consultado su decisión con Moscú.

Hasta ahora el Gobierno de Armenia había declarado su rechazo a varias iniciativas para reconocer la independencia del enclave, por considerar que tal decisión dañaría el proceso de negociaciones.

A comienzos de abril pasado, tres días de cruentos combates pusieron fin a más de dos décadas de tensa paz entre armenios y azerbaiyanos y costaron la vida a unas 150 personas en ambos bandos, tras lo cual se adoptó un alto el fuego de cuya violación se acusan a diario Bakú y Ereván.

El conflicto entre los dos países vecinos del Cáucaso Sur se remonta a los tiempos de la antigua Unión Soviética, cuando el territorio azerbaiyano de Nagorno Karabaj, poblado mayoritariamente por armenios, pidió su incorporación a la vecina Armenia, tras lo cual estalló una guerra que causó unos 25.000 muertos.

La contienda terminó entonces con la victoria de las fuerzas armenias, que no solo se hicieron con el control de Nagorno Karabaj, sino que también ocuparon vastos territorios azerbaiyanos, que denominan «franja de seguridad», lo que permitió unir el enclave a Armenia.

Azerbaiyán exige que Armenia abandone los territorios ocupados, que conforman cerca del 20 por ciento de la superficie total del país.

El presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, ha advertido en numerosas ocasiones de que tarde o temprano, mediante negociaciones o por la fuerza, se restablecerá la integridad territorial de su país.