Beirut, 31 mar (EFE).- Al igual que el grupo terrorista Estado Islámico (EI), el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, aspira a establecer su propia “capital” en este país, donde la principal candidata es la ciudad de Idleb (norte), tomada recientemente por esta organización.

El sábado, Idleb se convirtió en la segunda capital provincial de Siria que quedaba fuera del control del Gobierno después de Al Raqa (noreste), tras una ofensiva del Frente al Nusra, en colaboración con otras facciones radicales islámicas.

“Idleb es una localidad muy importante, tanto desde el punto de vista geográfico como estratégico”, reflexiona el analista militar libanés Hisham Yaber.

Este general jubilado explica a Efe que el Frente al Nusra estaba buscando un lugar donde establecerse, “una capital, como hizo el EI con Al Raqa, y ahora con la toma de Idleb, ya tiene su ciudad”.

Idleb y la provincia homónima tienen un gran valor por su ubicación al encontrarse entre Alepo y Latakia, uno de los principales bastiones del régimen.

“Latakia es prioritaria para las autoridades, porque es uno de sus feudos, así como la carretera que la une con Damasco -detalla Yaber-. Habrá que esperar para ver si el Ejército sirio permanecerá en silencio después de su derrota en Idleb o si contraatacará”.

Para el analista del centro de estudios Carnegie de Oriente Medio de Beirut Mario Abu Zeid, la conquista de Idleb por parte de los extremistas era algo de esperar, ya que “el Frente al Nusra llevaba desde hace mucho tiempo movilizando recursos allí”.

En su ofensiva, la rama de Al Qaeda ha contado con el apoyo de otros grupos rebeldes sirios, como el Movimiento Islámico de los Libres de Sham (Levante) y la facción radical Yund al Sham, entre otros.

“Cuantos más ataques químicos y víctimas haya por los atentados con barriles de explosivos del régimen en Idleb, el Frente al Nusra tendrá un mayor respaldo de la población, siempre y cuando dirija sus operaciones contra el ejército”, opina Abu Zeid.

En las últimas semanas, opositores y activistas han denunciado varios supuestos ataques con gas cloro en la provincia de Idleb, de los que han acusado a la aviación castrense.

Sin embargo, el “matrimonio de conveniencia” entre la filial de Al Qaeda y otras facciones sirias contra las fuerzas del régimen podría dificultar el proyecto del Frente al Nusra de crear “un emirato musulmán”, bajo la autoridad de Alá y de acuerdo a la sharía o ley islámica en este territorio, tal y como anunciaba en julio.

Por lo pronto, el líder del Movimiento Islámico de los Libres de Sham, Hashem al Sheij, ha negado cualquier intención de crear un emirato islámico en Idleb, y los rebeldes descartan que el Frente al Nusra vaya a transformar esta localidad en una Al Raqa a menos que luche contra el resto de grupos y los expulse de allí.

Aun así, por el momento, no parece que se vayan a disociar, ya que, como comenta el activista Abderrahman Saleh, vinculado al Frente Islámico, la mayor coalición armada islámica de Siria, donde se integran los también llamados Libres de Sham, “la guerra (contra el régimen) todavía no ha acabado”.

Saleh recuerda, en declaraciones a Efe por internet, que en la provincia de Idleb todavía quedan tres ciudades bajo el control del régimen, Fuah, Ariha y Yisr al Shogur, y la base militar de Al Mastuma.

No obstante, el futuro de Idleb está lleno de interrogantes después de lo ocurrido en Al Raqa, la primera capital de provincia Siria cuyo control fue arrebatado al régimen por los insurgentes en marzo de 2013.

Tras su conquista por parte del Frente al Nusra y otros grupos, estallaron choques entre las facciones que se saldaron con el dominio del EI de la población, que la convirtió en la capital de su califato en Siria.

A juicio de Abu Zeid, en Idleb “el régimen puede usar tácticas anteriores y dejar abiertas las líneas de suministros del EI para que pueda alcanzar Idleb”.

De esta manera, la organización yihadista podría aprovechar el vacío dejado por el ejército en Idleb. “La única forma de evitarlo sería que la comunidad internacional apoyara de verdad a los opositores sirios”, concluye el experto.

En su opinión, esta ausencia de respaldo internacional ha llevado a la radicalización de algunos grupos y a alianzas con organizaciones radicales como el Frente al Nusra.