Jartum, 27 abr (EFE).- Omar Hasan al Bashir, presidente de Sudán desde 1989, ha sido reelegido, una vez más, con un 94% de los votos emitidos en las elecciones celebradas a mediados de este mes, que fueron boicoteadas por la oposición y criticadas por la comunidad internacional.

El presidente de la Comisión Electoral, Mojtar al Asem, que anunció hoy los resultados oficiales, explicó que Al Bashir recibió los apoyos de 5.252.000 electores de los 5.584.000 que ejercieron su derecho a voto.

Al Asem también informó de que la participación en los comicios, celebrados entre el 13 y el 17 de abril, se situó en el 46,4 %.

En un discurso en Jartum, pronunciado ante los simpatizantes de su formación política, el Partido Nacional Democrático, Al Bashir celebró su victoria y aseguró que es «un mensaje al mundo que demuestra la independencia» de Sudán.

Quince candidatos poco conocidos, de los que dos se retiraron en la segunda jornada electoral tras denunciar irregularidades, compitieron con Bashir.

El aspirante que quedó en segundo lugar fue el presidente del Partido La Verdad, Fadel al Sayed al Shoeib, que solo obtuvo un 1,4 % de los votos.

Su aplastante revalidación al frente del país, sobre la que había muy pocas dudas, se suma a la victoria de su partido en las elecciones parlamentarias, que se celebraron a la par que las presidenciales.

El Partido Nacional Democrático de Al Bashir ocupará el 75 por ciento de los asientos parlamentarios, tras lograr 323 de los 426 escaños en juego.

En segundo lugar ha quedado el Partido Unitario Democrático (PUD), del veterano político Mohamed Ozman el Merghani, que logró 25 escaños y que desde hace dos años es socio del Gobierno.

En su intervención, Al Bashir, sobre quien pesa una orden de arresto dictada por la Corte Penal Internacional por supuestos crímenes cometidos en Darfur, insistió en que los sudaneses han «dado una lección de ética, transparencia y civilización en las elecciones».

«No es extraño que presentemos esta lección a quienes piensan que ejercen la tutela sobre el pueblo sudanés», agregó el presidente en un mensaje dirigido a los estados e instituciones, como la Unión Europea, que han criticado el proceso electoral.

A principios de este mes, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, lamentó la ausencia de un ambiente adecuado para unas elecciones creíbles en Sudán ante la falta de un verdadero diálogo nacional entre todas las fuerzas políticas, y declaró que la UE no apoyaría los comicios.

Las elecciones fueron boicoteadas por las principales fuerzas de la oposición, entre ellas el Partido de la Umma (la Nación), presidido por el ex primer ministro Sadeq al Mahdi; el Partido de la Conferencia Popular (PCP), encabezado por el clérigo islamista Hasan al Torabi, y el Partido Comunista.

Estas agrupaciones, unidas en torno a la alianza «Fuerza de Unión Nacional», ya advirtieron el pasado 19 de abril de que no reconocerían los resultados.

Hoy, en un comunicado han calificado las elecciones de una «farsa teatral» que muestra «la conciencia y la vitalidad del pueblo sudanés que ha boicoteado las elecciones».

Para la oposición, las elecciones han dejado al descubierto «el aislamiento del régimen y su fracaso, así como el verdadero peso del partido gubernamental, a pesar de las campañas de propaganda».

En su comunicado, insisten en que no reconocen los resultados e instan a la «caída del régimen dictador mediante una revuelta popular».

También ha mostrado sus reservas la coalición de candidatos independientes, que con 19 escaños se ha convertido en la tercera fuerza de la Asamblea Legislativa.

El portavoz de este grupo, Muamar Musa Mahmud, aseguró a Efe que no aceptan el resultado y expresó sus dudas sobre la transparencia del proceso.

Un total de 44 formaciones políticas participaron en los comicios, entre ellas el partido de Al Bashir, que renunció a competir en varias circunscripciones a favor de sus aliados, pequeñas agrupaciones políticas de reciente formación.