Leipzig (Alemania), 21 nov (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) abre mañana viernes en Leipzig (este de Alemania) un congreso federal marcado por las presiones sobre su líder, Annegret Kramp-Karrenbauer, fuertemente cuestionada un año después de haber tomado el relevo de la canciller, Angela Merkel.

“Tenemos que concentrarnos sobre todo en los contenidos”, afirmó AKK, como se conoce a Kramp-Karrenbauer, al canal de televisión n-tv y ante la pregunta de si no debería decidirse ya la candidatura del bloque conservador para las elecciones de 2021.

La líder de la CDU y ministra de Defensa lleva días respondiendo de forma parecida a esa pregunta. Despejar la llamada “K-Frage” -o cuestión de la candidatura- no está en el orden del día, sino que su propósito es decidirlo en 2020. Pero no puede descartarse que surja en Leipzig a petición de los delegados.

La atención de la primera jornada, que se abrirá con un discurso de Merkel, está centrada en el duelo dialéctico entre AKK y Friedrich Merz, representante del ala más derechista de la CDU, que en 2018 perdió por una diferencia mínima la lucha por la sucesión.

AKK, HEREDERA DE LOS ENEMIGOS INTERNOS DE MERKEL

Merz se propone dirigirse a los delegados no se sabe a ciencia cierta con qué intención, más allá de demostrar que no ha desistido en su empeño de marcar la línea del partido.

En opinión de Merz, la definición de la candidatura a la Cancillería no puede quedar sólo en manos de la cúpula, sino que debe someterse a las bases, como hace el cogubernamental Partido Socialdemócrata (SPD).

AKK heredó de Merkel no solo las riendas del partido, sino también a algunos sus enemigos -el llamado “Pacto Andino”, surgido en tiempos de Helmut Kohl y formado por hombres fuertes del partido.

A fuerza de sangre fría logró Merkel imponerse sobre esos rivales a lo largo de los 18 años que dirigió el partido. La mayoría de ellos -incluido Merz- quedaron arrinconados o fuera de la cúpula del partido.

Otros resistieron dentro, como el exministro de Finanzas y ahora presidente del Parlamento, Wolfgang Schäuble, impulsor el año pasado de la candidatura de Merz.

“HABLAR” O NO CON LA ULTRADERECHA

La “K-Frage” es uno de los temas complejos que planean sobre AKK, quien además de no haberse consolidado como líder de la CDU tiene en su contra las encuestas de opinión. Un 70 % de los ciudadanos no la considera apta para la Cancillería alemana, según un reciente sondeo de la televisión pública ZDF.

Otras cuestiones peligrosas para su liderazgo son las opiniones surgidas en el partido a favor de abrir un diálogo con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), tercera fuerza a escala nacional y segunda en el este del país.

AKK ha recordado estos días la resolución del anterior congreso que descarta como socio de coalición o aliado político a la AfD, además de a La Izquierda.

Se espera que el tema se plantee de nuevo en Leipzig, ciudad del “Land” de Sajonia, en cuyas últimas elecciones regionales la AfD se disparó a la segunda posición con el 27,5 % de los votos.

HUAWEI, EL PULSO CON LA LÍNEA DE LA CANCILLER

Otra relación controvertida, a ojos de un sector de los delegados de la CDU, es la que el gigante tecnológico chino Huawei pretende tejer con Alemania. Un grupo de diputados conservadores pretende que se le excluya de la red 5G, por temor al espionaje chino.

Esa línea está más cerca de la del presidente de EEUU, Donald Trump, que de la defendida por la canciller, quien teme las consecuencias de una guerra comercial sobre los empresarios alemanes presentes en China.

MERKEL, EN LA RECÁMARA

El congreso de Leipzig será, por lo demás, una experiencia nueva para muchos de los 1001 delegados del partido. Durante sus 18 años de liderazgo, Merkel fue la figura directriz desde el minuto 0 de cada congreso hasta su cierre, con el himno nacional.

El congreso de 2018 marcó las diferencias, ya que Angela Merkel cedió el protagonismo a los aspirantes a sucederla y, una vez elegida, a AKK.

Para Leipzig se ha previsto un discurso de apertura a la canciller. Le seguirá la intervención de la presidenta electa de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, antecesora de AKK como ministra de Defensa.

Ambas son las figuras más destacadas de la CDU a escala internacional. Desde la perspectiva alemana, hay expectación ante el discurso, el sábado, del líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder.

La “K-Frage” es no es cuestión que atañe únicamente a la CDU. Afecta también a la CSU, con la que tradicionalmente se consensúa el candidato único para el bloque conservador.

Si AKK no logra imponerse como líder y el partido opta por evitarle el bofetón de designar a otro, la partida podría resolverse a favor de Söder.

Gemma Casadevall

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