Pekín, 31 mar (EFE).- La periodista china Gao Yu, bajo arresto domiciliario por «filtración de secretos de Estado» en un caso muy criticado por la comunidad internacional, fue agredida hoy en su vivienda junto a su hijo por decenas de policías locales, según dijo a Efe en una conversación telefónica.

«Vinieron 20 ó 30 «chengguan» (el cuerpo de policía local chino, el más denostado y temido por los ciudadanos) al mediodía», asegura la mujer, de 71 años, desde su apartamento en Pekín, en el que vive encerrada desde noviembre pasado.

La veterana reportera, que estuvo en la cárcel desde mayo de 2014 hasta el pasado noviembre, señala a Efe que los policías locales llegaron a su casa bajo el pretexto de que una obra «para ampliar el balcón» era ilegal.

«Yo ya había avisado a algunos departamentos del gobierno de que iba a hacer la obra», narra Gao, agitada, y describe cómo «me forzaron a levantarme de la cama» e «hirieron en la mano a mi hijo», Zhao Meng, quien fue después llevado a comisaría.

Gao, cuya deteriorada salud -sufre de hipertensión y del síndrome de Menière, un problema en el oído que causa problemas de equilibrio y desmayos- empeoró en prisión, se hizo popular por su estilo crítico con el Gobierno chino y su acceso a los entresijos del Partido Comunista (PCCh).

Detenida en mayo de 2014, en vísperas del 25 aniversario de la matanza de Tiananmen (cuando también fue arrestada), un año después la periodista fue condenada a 7 años de cárcel por filtrar una circular oficial del PCCh, en la que se pedía a la formación atajar una serie de «males», como la democracia o la libertad de prensa.

El pasado noviembre, el Tribunal Supremo de Pekín escuchó su apelación y redujo de 7 a 5 años de cárcel la condena, que a partir de entonces podría cumplir en su domicilio debido a su grave estado de salud, aunque bajo estricta vigilancia.

El caso de Gao, primera ganadora en 1997 del Premio Mundial de la Libertad de Expresión de la UNESCO, fue criticado por alrededor de quince organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional (AI), Human Rights Watch (HRW) y Reporteros Sin Fronteras (RSF), así como el PEN American Center.

Los frecuentes actos de violencia de los «chengguan», cuerpo surgido a mediados de 1990 que no siempre va uniformado y apenas está regulado, han hecho que la ciudadanía china pida con frecuencia su eliminación o profesionalización.