Kabul, 25 abr (EFE).- El presidente afgano, Ashraf Gani, pidió hoy a Pakistán de manera urgente que inicie acciones militares contra los talibanes en su territorio, de lo contrario amenazó con llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

“Queremos que Pakistán (…) lance operaciones militares contra los talibanes que residen en Pakistán”, sentenció Gani en un duro discurso en el Parlamento afgano en Kabul durante una sesión conjunta de las dos cámaras de representantes.

El presidente afgano recordó que tanto sus agencias de inteligencia como sus aliados internacionales e incluso varias autoridades paquistaníes han asegurado que varios líderes talibanes viven con total impunidad en Pakistán, sobre todo en las ciudades de Quetta (oeste) y Peshawar (noroeste).

Gani añadió que ya no espera de Pakistán que trate de reactivar el diálogo con los talibanes, como uno de los cuatro países miembro del Grupo a Cuatro (G4) junto a Estados Unidos, China y el propio Afganistán, sino que ahora solo le reclama acciones militares.

“Si no vemos que se produzcan esos cambios, llevaremos el asunto ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como inicio a nuestros esfuerzos para que se lleven a cabo serias acciones diplomáticas contra” Pakistán, sentenció Gani.

El presidente afgano aclaró que no está dejando a un lado la posibilidad de poner fin de manera pacífica al conflicto que azota Afganistán desde 2001, pero reiteró que solo dialogarán con aquellos grupos que “no quieren la guerra” y rechazan la violencia.

Además, señaló que no habrá “más perdón para aquellos que cometan acciones terroristas” y reveló que todas las sentencias de los tribunales afganos contra los talibanes, “incluidas las condenas a muerte”, serán implementadas lo antes posible.

“Desde hoy nuestros objetivos de paz serán alcanzados a través de acciones militares en el campo de batalla”, sentenció Gani.

Las declaraciones de Gani llegan apenas unos días después de que la principal agencia de inteligencia de Afganistán (NDS) responsabilizara del atentado con bomba en Kabul del martes, que causó 64 muertos y 347 heridos, al grupo yihadista red Haqqani.

La facción Haqqani -adscrita a los talibanes afganos, pero con cierta autonomía- controla amplias zonas del sureste de Afganistán mediante una estrategia de vasallaje tribal e ideológico, aunque se cree que sus principales dirigentes tienen su base en las áreas tribales paquistaníes.

La semana pasada, tras el atentado, la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Elizabeth Trudeau, aseguró que Estados Unidos ha pedido al Gobierno de Pakistán que cese su “continua tolerancia” hacia grupos como los Haqqani.

“Hemos presionado al Gobierno de Pakistán para que siga con su compromiso de no hacer diferencias entre grupos terroristas dependiendo de su agenda o afiliación y lleve a cabo acciones concretas contra los Haqqani”, remarcó la portavoz.