Bangkok, 19 jun (EFE).- Activistas en Tailandia calificaron hoy de «desalentadoras» las políticas sobre migración y refugiados por parte de los gobiernos de la Unión Europea (UE) y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Veerawit Tianchainan, director de la Fundación del Comité Tailandés para los Refugiados (TCR, en sus siglas en inglés), afirmó en una conferencia de prensa en Bangkok que el problema de los refugiados requiere soluciones regionales que respeten los derechos humanos.

Tanto la Unión Europea como el Sudeste Asiático se han visto desbordadas en los últimos meses por la avalancha de inmigrantes y solicitantes de asilo que huyen de la pobreza, los conflictos o la persecución en sus países.

«Las organizaciones de derechos humanos estamos defraudadas con los duros castigos contra aquellos solicitantes de asilo en la Unión Europea», afirmó Veerawit, quien reconoció que las políticas son igualmente represivas en ASEAN o en Australia.

El activista aseveró que la ola de inmigrantes y solicitantes de asilo requiere la cooperación de las ONG y los gobiernos para proteger el derecho a la vida de las personas que fallecen o padecen los abusos bajo las redes del tráfico de personas.

Veerawit recordó que, en muchos casos, los inmigrantes y refugiados no tienen mas opciones que embarcarse en peligrosos viajes en el golfo de Bengala o en el Mediterráneo.

Junto con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), TCR solicitó un cambio legislativo en Tailandia para que la Ley de Inmigración contemple un visado provisional para solicitantes de asilo y refugiados.

Tailandia, que no ha firmado la convención de la ONU para los refugiados, encierra casi sin excepción a los solicitantes de asilo en centros de detención, de donde sólo salen cuando son acogidos en un tercer país.

ACNUR y TCR pidieron a las autoridades que concedan un tipo especial de visado a los solicitantes y los refugiados para que puedan vivir con libertad de movimiento.

Según Peter Trotter, de la oficina de ACNUR en Bangkok, la medida beneficiaría a los solicitantes y refugiados y reduciría el coste que supone para el Gobierno mantenerlos en cautiverio, ya que fuera podrían recibir ayuda de los organismos internacionales, ONG y otras instituciones humanitarias.

«Los refugiados no son inmigrantes económicos, huyen para salvar su vida», apostilló Trotter en la rueda de prensa en Bangkok, donde presentaron una campaña de concienciación dirigida al público tailandés con motivo mañana del Día Internacional del Refugiado.

Según ACNUR, Tailandia acoge unos 82.000 refugiados acreditados y 13.000 solicitantes de asilo -quienes aún no han sido reconocidos como refugiados-.

La mayoría se encuentran en campos de refugiados, mientras que más de 10.000 viven en centros de detención o de forma clandestina en centros urbanos.

Los países del Sudeste Asiático, incluidos Tailandia, Malasia e Indonesia, se enfrentan a la crisis humanitaria provocada por el éxodo de inmigrantes de Birmania y Bangladesh, muchos de la perseguida minoría musulmana rohinyá.

ACNUR denunció ayer en Ginebra que casi 60 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de conflictos en todo el mundo y que, mientras las necesidades humanitarias se incrementan cada vez más, los recursos escasean.