Ankara, 10 sep (EFE).- Al menos 14 civiles kurdos han muerto en la ciudad de Cizre, en el sureste de Turquía, desde la imposición de un toque de queda hace una semana, denunciaron hoy dos partidos de la oposición turca.

El vicepresidente del partido socialdemócrata CHP, el mayor de la oposición, Sezgin Tanrikulu, afirmó hoy en el Parlamento que el balance de muertes civiles era de 14, en lo que calificó de «drama humano».

«En ninguna parte del mundo se puede mantener un toque de queda durante siete días. Los 150.000 habitantes de Cizre son 150.000 prisioneros; no tienen agua ni electricidad ni pan, no pueden enterrar a sus muertos», denunció el diputado.

Figen Yüksekdag, copresidenta del prokurdo partido HDP, aseguró en declaraciones a Efe que el número de civiles muertos podría llegar a 15, por fuego de artillería o tiroteos.

Agregó que en los enfrentamientos se usaron incluso artillería de tanques y la delegación del HDP, enviada ayer a Cizre, no pudo entrar en la ciudad, de mayoría kurda.

«Dos ministros de nuestro partido, unos 30 diputados y el copresidente Selahattin Demirtas intentan desde ayer llegar a Cizre, primero en coche y luego, tras impedírselo la policía, a pie», recordó Yüksekdag.

Pero también esta marcha fue parada por la policía y los diputados del HDP pasarán esta noche en Idil, a 28 kilómetros de la ciudad sellada.

Por su parte, el ministro de Interior turco, Selami Altinok señaló hoy que en Cizre murieron un civil y siete «terroristas», en referencia a militantes de la guerrilla kurda PKK.

En todo caso, estimó que el número final de bajas de la guerrilla podía alcanzar los 30 a 32.

Altinok aseguró que no se permitía a los diputados viajar a Cizre «para no exponer sus vidas a un ataque de provocación».

Añadió que once policías resultaron heridos desde el inicio de las operaciones, el viernes pasado, en las que se eliminaron «800 kilos de explosivos».

La carismática diputada kurda Leyla Zana, participante en la marcha del HDP, hizo hoy un llamamiento a «todos los bandos» de silenciar las armas y evitar más muertes y anunció que, de continuar el conflicto, iniciará una huelga de hambre indefinida.

«Prefiero morir a observar como mueren los demás», dijo señaló, premio Sajarov del Parlamento Europeo, que fue la primera diputada kurda del país en 1991, antes de pasar diez años en la cárcel por jurar su cargo en kurdo.