Nairobi, 30 may (EFE).- Más de 25.000 personas -entre ellas 9.000 niños- huyeron de la violencia y la inseguridad de Kasai, en la República Democrática del Congo, y se refugiaron en la vecina Angola desde el pasado marzo, informó hoy la Agencia de Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) en un comunicado.

Miles de menores -entre ellos 200 sin compañía de familiares- llegaron a dos centros de recepción temporales ubicados en Dundo, en el norte de Angola, donde UNICEF, junto con las autoridades provinciales y otras agencias y organizaciones aliadas, presta asistencia a niños y familias que piden refugio tras haber caminado desde sus lugares de origen durante días o semanas.

Muchos niños fueron testigos de violentos ataques y otros sufrieron heridas graves causadas por balas o machetes por los ataques que la milicia congoleña Kamuina Nsapu ejecuta en la provincia congoleña de Kasai.

Estos enfrentamientos han causado más de 400 muertos, cerca de un millón de desplazados y miles de refugiados.

“La protección de niñas y niños, su nutrición, el acceso al agua potable y al saneamiento, así como la prevención de enfermedades, han sido las preocupaciones y acciones inmediatas de UNICEF desde que llegaron los primeros refugiados a la provincia de Lunda Norte”, dijo el representante de UNICEF en Angola, Abubacar Sultan.

Las organizaciones vacunan contra el sarampión a los menores que llegan a los centros de refugio para reducir el riesgo de brotes de enfermedades y apoyan también sectores como la salud, agua y saneamiento.

Más de 200 niños llegaron a estos centros de refugiados sin la compañía de sus familias, por lo que UNICEF trata de registrarlos para garantizar su seguridad y protegerlos de la trata, el abuso y la explotación, informó la ONU desde Luanda.

“Disponemos de centros de acogida temporales para que estos niños no acompañados disfruten de un entorno protector mientras se trabaja para encontrar a sus familias biológicas”, detalló Sultan.

La organización proporcionó también en los centros artículos para tratar y purificar agua, kits de reintegración familiar, kits educativos y recreativos para niños, medicamentos contra la malaria y enfermedades diarreicas, carpas, mantas, y materiales informativos como carteles y folletos sobre prevención de enfermedades.

El origen del conflicto que padecen miles de desplazados y refugiados es una ola de violencia a gran escala que estalló en julio del año pasado en la provincia de Kasai Central y se expandió a las vecinas Kasai y Kasai Oriental, cuando el Gobierno no reconoció la autoridad del líder de la región, Kamuina Nsapu.

En agosto, Kamuina Nsapu murió a manos del Ejército y, ante la negativa de devolver el cuerpo de su líder, sus seguidores comenzaron a atacar a civiles, militares e instituciones estatales.

El Gobierno entregó en abril el cuerpo de Nsapu a su familia, que nombró a su sucesor, Kabeya Jacques Ntumba Mupala, en un intento de frenar la ola de violencia, pero ésta continúa.