Panamá, 18 mar (EFE).- Investigadores panameños emprendieron un estudio genético, uno de los primeros de su tipo en Centroamérica, que ayuda al éxito de los trasplantes de órganos, un terreno de «gran desarrollo» en el país que lo ha colocado como un referente en el istmo.

Se trata del estudio «Frecuencias de alelos (carácter o forma de un gen) y haplotipos (grupos de genes en un mismo cromosoma), que fue publicado en la revista Human Inmunology de la Sociedad Americana de Histocompatibilidad e Inmunogenética.

Fue desarrollado por el profesor Alejandro Vernaza, que trabaja en el Laboratorio Nacional de Trasplante (LNT)- que fundó – de la estatal Caja de Seguro Social (CSS), con el apoyo del Instituto de Investigaciones Científicas de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat-AIP) y de la Organización Panameña de Trasplantes.

Vernaza y su grupo colectaron datos de 8.500 personas entre 2000 y 2020 que ayudaron a determinar la composición genética de panameños no relacionados consanguíneamente, importante para establecer si el receptor de un órgano y su donante son compatibles, para evitar el rechazo.

EL ESTUDIO

Los estudios y las investigaciones sobre frecuencia de genes y haplotipos se han realizado en América como México, Colombia, Perú y Chile, pero en el área de Centroamérica solamente los han desarrollado Costa Rica y Panamá, dijo a Efe el profesor Vernaza.

«Hemos realizado estos estudios con propósitos muy definidos, para utilizar frecuencia de genes y haplotipos en los programas trasplantes, pero al mismo tiempo (para) el establecimiento de las relaciones genéticas entre las poblaciones latinoamericanas», indicó el director del Laboratorio Nacional de Trasplante.

El punto más valioso de esta investigación, señaló Vernaza, es la creación de una base de datos denominada «Proyecto Panamá Dono», un listado de donantes voluntarios de células progenitoras hematopoyéticas que ya suma 754 panameños que han dicho «yo quiero ser donante de célula'», aseguró.

Alejandro Llanes, científico del Indicasat, dijo a Efe que toda esta data fue depositada en una base de datos internacional, disponible públicamente para estudios poblacionales o de salud.

«Se necesitan miles de personas (que puedan) ser investigadas para poder sacar esta información y que tenga un valor realmente a nivel poblacional, esa es una de las cosas más importantes que hay que recalcar de este estudio, que es como el punto final, como el broche de oro de 20 años de trabajo del Laboratorio Nacional de Trasplantes», remarcó Llanes.

LOS TRASPLANTES EN PANAMÁ

En Panamá hay «un gran desarrollo» de los programas de trasplante, que comenzaron en 1990 con donante vivo, y en total se han realizado más de 1.300, con un promedio anual que está entre 40 a 50, aunque en el 2020 se tuvo una «baja tremenda» por la pandemia y en este momento el programa está detenido, explicó Vernaza.

El Laboratorio Nacional de Trasplante es el «único en el país» que atiende todos los trasplantes: renales, de hígado, corazón, y de células progenitoras hematopoyéticas (lo que antes era conocido como trasplante de médula ósea), indicó el profesor.

El hecho de que Panamá «haya desarrollado tanta actividad de trasplante, que Panamá tenga un laboratorio que tiene la mejor tecnología que hay en el mundo, sirve de apoyo para el desarrollo también del área centroamericana», dijo Vernaza.

«Y hay mucha formación de profesionales centroamericanos que vienen a Panamá para tratar de desarrollar su programa de trasplantes. Somos un centro, debo decirlo, que quiere convertirse en un hub de trasplante a nivel centroamericano y del Caribe», agregó.

ORIGEN ÉTNICO DE LA POBLACIÓN PANAMEÑA.

El estudio genético, una de los más profundos que se han hecho hasta el momento, según Llanes, permitió igualmente comparar las frecuencias genéticas de la población panameña con otras poblaciones latinoamericanas, específicamente con las poblaciones amerindias de la ruta del Pacífico, establecida durante la colonización española.

El principal hallazgo al respecto es que la población panameña comparte similitudes genéticas con las poblaciones de Managua (Nicaragua), el estado de Nayarit (México), Bogotá (Colombia) y la costa pacífica de Ecuador (Ecuador), explicaron los expertos.

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