Washington, 6 jun (EFE).- El virtual candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., el magnate Donald Trump, le está poniendo muy difícil a sus compañeros de partido la defensa de su candidatura en plena campaña electoral, especialmente tras sus últimas acusaciones racistas contra un juez de origen latino.

Lejos de adquirir un tono más moderado ahora que es el candidato inevitable para los conservadores, el magnate aseguró que el juez Gonzalo Curiel lo ha tratado de “manera hostil” al investigar las demandas de fraude contra la Universidad Trump.

La Universidad Trump ha sido retratada en documentos judiciales de la corte del distrito Sur de California como un negocio sin escrúpulos que presionaba a estudiantes pobres para que adquirieran cursos sobre negocios inmobiliarios y finanzas cuyas matrículas les costaban casi 35.000 dólares.

El juez ordenó hace una semana la publicación del caso, abierto en 2010, y desde entonces Trump no ha escatimado en ataques y ha acusado a Curiel de tomar la decisión de publicar los documentos debido a sus orígenes mexicanos y en reacción a la propuesta del magnate de construir un muro entre México y Estados Unidos.

La insinuación de falta de imparcialidad hacia un miembro del aparato judicial del país ha provocado una ola de críticas incluso dentro del Partido Republicano, que ha mostrado su interés en apoyar al magnate para “evitar un Gobierno de Hillary Clinton”, pero se topa con serias dificultades para defenderlo con comentarios de este calado.

Uno de los primeros en reaccionar contra sus palabras fue el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, poco después de haber dado el pasado jueves su respaldo oficial al multimillonario, tras semanas de reticencias.

“Mira, el comentario sobre el juez del otro día simplemente estaba fuera de lugar, a mi juicio. Es un razonamiento que no está relacionado. Estoy totalmente en desacuerdo con la idea”, dijo Ryan esta semana en una entrevista con el canal de televisión WISN en su estado de Wisconsin.

Pero no ha sido el único, junto a Ryan también se alzaron las voces de otros importantes miembros del partido, como el que fuera precandidato a la Presidencia del país y también presidente de la Cámara baja, Newt Gingrich.

“Este es uno de los peores errores que Trump ha cometido -dijo Gingrich este domingo en el programa Fox News Sunday-. Creo que es imperdonable”.

En esa línea, y entonando con las esperanzas de muchos de que el multimillonario modere sus apariciones, Gingrich le instó a que se comportara “como un verdadero líder”, y evitara este tipo de retórica incendiaria.

Por su parte, el senador republicano por Arizona Jeff Flake consideró que las palabras de Trump, poniendo en duda que Curiel fuera estadounidense pese a haber nacido en Indiana, resultan del todo “ofensivas”.

“Los comentarios de Trump son ignorantes, ofensivos y sugieren una indiferencia preocupante por la separación de poderes”, alegó el senador Flake en su cuenta oficial de Twitter, uno de los muchos representantes conservadores que se ha negado a posicionarse a favor del virtual candidato.

Las acusaciones contra Curiel parecen haber sido la gota que ha colmado el vaso incluso para los latinos conservadores, que le han pedido al magnate que deje de atacar sistemáticamente a la comunidad, una semana después de que arremetiera contra la gobernadora republicana de Nuevo México, Susana Martínez.

La estratega republicana y comentarista de la cadena CNN Ana Navarro protagonizó una dura reprimenda en directo al magnate después de este último episodio xenófobo.

“¿Cómo se atreve? ¿Cómo se atreve a cuestionar la responsabilidad de un juez, la adhesión de un juez a la Constitución, porque es de origen mexicano? Este hombre nació al este de Chicago. Es un ciudadano estadounidense. Es tan estadounidense como Donald Trump”, aseveró la analista en el canal.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, se negó a calificar los comentarios de Trump como racistas, pero sí manifestó su “profundo desacuerdo”.

“No podría estar más en desacuerdo con una declaración como esa”, aseguró.

La renuencia del aparato republicano a aceptar a Trump como su nominado presidencial se basaba en gran parte en este tipo de declaraciones que han supuesto la seña de identidad de su campaña desde que lanzara su candidatura el año pasado.

Sin embargo, ante su aplastante victoria en las primarias, los republicanos han tenido que asumir que será su aspirante presidencial pese a no comulgar con muchas de sus posturas y sus maneras, pero sus críticas al respecto no parecen tener ningún efecto en el magnate.

“Si hubiera sido un juez musulmán probablemente tampoco me hubiera tratado justamente”, argumentó este domingo Trump, desoyendo a sus correligionarios y echando más leña al fuego.