San José, 10 may (EFE).- El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, insistió hoy en la necesidad de que el Congreso apruebe una serie de proyectos fiscales y advirtió del riesgo de un conflicto social si no hay diálogo con los sectores laborales por una iniciativa de la oposición que busca recortar gastos.

"La democracia costarricense tiene un nombre y es el diálogo social. No queremos que Costa Rica vuelva a escenarios de conflictividad", declaró el presidente Solís en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Gobierno semanal.

La principal preocupación de Solís es el proyecto de Ley para Racionalizar el Gasto Público, que impulsan partidos de oposición y al que se oponen radicalmente los sindicatos, pues consideran que se lesionan sus derechos laborales.

Esa iniciativa busca, entre otras cosas, reformar el empleo público en asuntos como salarios, beneficios y anualidades.

"De aprobarse este proyecto sin el adecuado diálogo social en el marco de una discusión amplia, plural y respetuosa, tendría un efecto devastador sobre la operación general del Gobierno, que no puede ser admitido", afirmó Solís.

El mandatario envió una carta al presidente del Congreso, Antonio Álvarez Desanti, del opositor Partido Liberación Nacional (PLN), en la que expone su visión sobre el problema fiscal del país, cuyo déficit ascendió en 2015 al 5,9 % del Producto Interno Bruto (PIB).

En la misiva, Solís asegura que el proyecto para racionalizar el gasto público supondría un recorte del 3,2 % del PIB, lo que afectaría los servicios y el empleo en áreas como la salud y la educación.

Los sindicatos han advertido que si ese proyecto avanza en el Congreso irán a una huelga general indefinida.

"Costa Rica ha aprendido desde hace mucho tiempo que las grandes reformas, como lo es recuperar nuestras finanzas, requieren de una discusión amplia, respetuosa y plural", expresó hoy Solís.

El mandatario dijo que el Gobierno ha presentado seis proyectos para reducir gastos y dos para aumentar los ingresos, y que esa debe ser la base de discusión de las reformas que requiere el país para paliar el déficit fiscal.

"Algunas de las decisiones que tienen que tomar los diputados no pueden limitarse a sus potestades, tienen que ser consultadas y en algunos casos negociadas y acordadas, en lo que para mí es la marca de la política costarricense: el diálogo social", enfatizó Solís.

La oposición que controla el Congreso ha anunciado que dará prioridad a iniciativas de ley para reducir gastos antes de entrar a discutir las que buscan aumentar los ingresos.

El Gobierno ha presentado proyectos de ley para combatir el fraude fiscal, uno de eficiencia de la administración de los recursos públicos, otro para establecer un impuesto a las personas jurídicas, otro para reformar regímenes de pensiones y uno de Regla Fiscal, que pretende contener el crecimiento del gasto.

Los más polémicos tienen que ver con reformas al impuesto sobre la renta y la introducción de la renta global, así como uno para convertir el impuesto de ventas del 13 % en uno de valor agregado (IVA) del 15 %.