Panamá, 22 jul (EFE).- El Gobierno de Panamá presentó hoy un plan para reducir la tasa de mortalidad materna en la comarca indígena Ngäbe-Buglé, e intentar cumplir así con los Objetivos del Milenio, que prescriben en cinco meses.

“Qué vergüenza que seamos el país (de América) con más muertes maternas después de Haití”, exclamó la primera dama de Panamá, Lorena Castillo de Varela, que coordinó el plan de acción presentado este miércoles.

En la comarca Ngäbe-Buglé, una de las cinco que tiene el país centroamericano y que se encuentra ubicada en la zona del Caribe panameño, muere una media de 250 mujeres por cada 100.000 que dan a luz, lo que hace que la tasa de mortalidad sea cinco veces mayor que en el resto del país.

La mayor parte de las muertes se produce por hemorragias durante el parto.

La salud materna es uno de los ocho Objetivos del Milenio (ODM) que fueron acordaros en el año 2000 por 189 países de las Naciones Unidas, entre ellos Panamá, y que teóricamente deberían cumplirse a finales del año 2015.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el objetivo que más se le resiste a Panamá, como a la mayoría de los países, es la salud materna.

El Gobierno panameño pretende reducir las muertes en mujeres indígenas embarazadas en un 75 % intensificando los controles prenatales, que reducen “significativamente” la mortalidad.

También mejorando las instalaciones de los departamentos de obstetricia y pediatría de los hospitales y centros de salud de la comarca.

La primera dama dijo que las administraciones pasadas “se olvidaron” de los pueblos indígenas y, en especial, de la comarca Ngäbe-Buglé, donde en muchos hospitales no tenían ni electricidad.

“Lo que nos encontramos no tiene nombre (…) había doctores que atendían (pacientes) iluminándose con la luz de sus celulares”, denunció Castillo de Varela.

El plan contempla además la construcción de albergues para que las mujeres sean atendidas antes de ir al hospital, en vez de pasar los últimos días de embarazo en aldeas, que en la mayoría de los casos se encuentran semiaisladas en la selva, explicó el ministro consejero del Ministerio de Salud, Temístocles Díaz.

El representante en Panamá del PNUD, Martín Santiago, valoró la “voluntad y determinación” del país, pero recordó que la mortalidad materna es un “problema muy grave de salud pública, justicia, igualdad y derechos humanos”.

“La muerte de las mujeres (durante el parto) es prevenible y evitable”, apuntó el representante de la ONU.

Según el PNUD, Panamá ha solucionado “casi en su totalidad” el problema de la pobreza extrema y la enseñanza primaria universal, y presenta “sustanciales avances” en lo relacionado con la igualdad de género y la autonomía de la mujer.