Guatemala, 16 dic (EFE).- Los guardianes de la Biosfera Maya de Guatemala, un grupo de conservación creado por el Gobierno tras la firma de la paz en 1996 con el objetivo otorgar a varias comunidades locales de Petén concesiones forestales, celebran hoy 20 años de «éxito» de un modelo de desarrollo «sostenible y beneficioso».

«Este esfuerzo representa 20 años de cooperación recíproca entre la sociedad civil y el Gobierno de Guatemala y sus instituciones», expresan en una declaración emitida hoy por la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), que añaden que ha sido «un modelo ideal» para «apoyar a nuestros conciudadanos» y otros países.

Sus miembros, reconocidos en el país por proteger los bosques, han aprovechado la celebración para pedir la ayuda de las comunidades locales, pues su modelo da «beneficios económicos significativos» a 40.000 personas en 5,2 millones de acres (2,1 hectáreas), según la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques.

Según esa organización, la deforestación en las áreas manejadas por la ACOFOP es «virtualmente cero» y este tipo de gestión, que cuando se firmaron tenían una vigencia de 25 años, es un «modelo de manejo forestal de clase mundial».

La experiencia de los guardianes de la Biosfera Maya también ha sido ejemplo para otros países de la región, explicó el director ejecutivo de ACOFOP, Marcedonio Cortave, quien aseguró que en Colombia, tras la firma de la paz, el Gobierno y sectores privados busca alternativas sociales y económicas para el desarrollo rural.

La Reserva de la Biosfera Maya, en el departamento más septentrional de Petén en Guatemala, abarca más de 2 millones de hectáreas de selva tropical de tierras bajas y montañosas, y forma parte del bosque tropical que se expande en México y Belice, una de las mayores extensiones de bosque tropical de la región.

Esta área es conocida por sus niveles particularmente altos de biodiversidad, hogar de jaguares, pumas, ocelotes, monos aulladores o tortugas de agua dulce, entre muchas otras especies.

En un reciente estudio presentado por Prisma, «Conservación y derechos comunitarios: Lecciones de Mesoamérica», se menciona que las concesiones a los pueblos locales y originarios son el futuro para la conservación de la biodiversidad mundial.

El ejemplo de Petén, dicen, ofrece un modelo alternativo, dando esperanza a los gobiernos comprometidos con la conservación de los bosques y la biodiversidad que contienen.

La primera concesión piloto de Guatemala se creó en 1994. En 2001, las concesiones habían aumentado a más de 378.000 hectáreas y medio millón de hectáreas dentro de la Reserva. Hoy en día, ACOFOP se compone de 23 organizaciones que representan más de 2.000 familias y proporciona beneficios a unas 40.000 personas.

Junto con la prevención de la deforestación, según otro estudio publicado el año pasado, las comunidades han logrado proteger las especies de árbol, caoba y cedro español, las más amenazadas de la selva tropical, permitiéndoles exportar legalmente caoba sostenible a fabricantes de instrumentos musicales.

De acuerdo con la fundación Prisma, el 65 % de los bosques de Mesoamérica están reconocidos a los indígenas, frente al 32 % en Latinoamérica, el 30 % de Asia o el 0 % en África.

El progreso en la conservación a través del reconocimiento de los derechos de los pueblos Guna, Emberá y Wounaan en Panamá o las conservaciones lideradas por comunidades locales en la Sierra Juárez de Oxaca o la Reserva de la Mariposa Monarca en Michoacán, ambas en México, son algunos ejemplos de que este modelo sí funciona.