La Habana, 7 oct (EFE).- Los equipos negociadores del Gobierno de Colombia y las FARC saludaron hoy el premio Nobel de la Paz concedido al presidente Juan Manuel Santos como un espaldarazo al acuerdo final y un impulso para desbloquear el proceso de paz tras el decepcionante resultado del plebiscito para ratificar el pacto.

“Hoy los colombianos nos despertamos con la esperanza de conseguir la paz renovada, fortalecida. El reconocimiento (…) con el premio Nobel de la Paz al presidente Juan Manuel Santos es la voz de apoyo del mundo a nuestro país”, afirmó en La Habana el jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle.

Para De la Calle, el galardón es un reconocimiento al “liderazgo” y “persistencia” del mandatario, pero también “a las víctimas que participaron en el proceso, en representación de las más de siete millones de víctimas que han padecido el conflicto armado más largo del continente”.

Por su parte, el jefe negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), “Iván Márquez”, alias de Luciano Marín Arango, deseó que el nobel a Santos dé “la fuerza necesaria” para sacar adelante el acuerdo de paz, que busca una “vida digna a todos los colombianos”.

“Pensamos que el presidente Santos ha adelantado una labor muy importante en Colombia gracias a su persistencia. Y estamos seguros de que estos acuerdos que hemos firmado en Cartagena y en La Habana van a materializarse”, aclaró Márquez.

Sobre el hecho de que el premio solo se le haya concedido a Santos y no a las FARC -la otra parte en la negociación-, “Iván Márquez” dijo que la guerrilla, convertida ya en movimiento político, no se siente excluida y que para ellos el “principal premio es el de la paz y la reconciliación”.

En la misma línea se expresó el jefe máximo del movimiento insurgente, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, quien indicó en Twitter poco después de conocerse la noticia que el único premio al que aspiran es “la paz con justicia social para Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras”.

Las partes concluyeron hoy en la capital cubana una intensa semana de reuniones para buscar una salida a los acuerdos de paz alcanzados en agosto, y firmados el 26 de septiembre el Cartagena de Indias, pero que no fueron ratificados por los colombianos en el plebiscito del pasado domingo.

El “no” se impuso en el plebiscito con el 50,21 % de los votos contra el 49,78 % del “sí”, en una jornada en la que la abstención fue del 62,57 %.

En un comunicado conjunto leído a la prensa, los equipos negociadores del acuerdo defendieron desde La Habana que ese documento contiene las medidas necesarias para garantizar la paz y abogaron por seguir escuchando a toda la sociedad en un proceso “rápido y eficaz” que permita una pronta solución al conflicto.

Las delegaciones reconocieron la necesidad de escuchar a los sectores de la población que votaron por el “no” “para entender sus preocupaciones y definir prontamente una salida”, aunque matizaron que las “propuestas de ajustes y precisiones que resulten de ese proceso” serán discutidas entre el Gobierno de Colombia y las FARC para “dar garantías a todos”.

Además, los dos equipos apoyaron el compromiso del presidente Santos de prolongar el alto el fuego bilateral y definitivo del pasado 29 de agosto y, para afianzarlo, se ha acordado un protocolo de seguridad dirigido a prevenir cualquier incidente en la zona de pre-agrupamiento para “asegurar un clima de seguridad y tranquilidad”.

Por ello, también solicitaron a al secretario general de la ONU y al Consejo de Seguridad que autorice ya a la Misión de Naciones Unidas en Colombia a ejercer las funciones de monitoreo, verificación y resolución de diferencias durante el cese el fuego.

Esa misión debería haber comenzado a funcionar al entrar en vigor el acuerdo final de paz alcanzado el pasado agosto tras casi cuatro años de negociaciones en La Habana y rubricado por Santos y “Timochenko” en el pasado 26 de septiembre en Cartagena con un amplio apoyo de la comunidad internacional, que en estos momentos está paralizado tras el triunfo del “no” en el plebiscito.

Tras ese varapalo en las urnas, Santos ha mantenido durante toda esta semana encuentros en Bogotá con los partidos políticos y los defensores del “no”, encabezados por los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, para desbloquear la situación en paralelo a las reuniones en La Habana de los equipos negociadores.