Bogotá, 23 jul (EFE).- La opinión sobre el proceso de paz con las FARC cambia mucho dependiendo de si se pregunta en las ciudades o las zonas en las que se libra la contienda, donde, según refleja hoy un sondeo, la opción de derrotar militarmente a la guerrilla recibe un respaldo mínimo.

Así lo muestra una encuesta elaborada por la firma Cifras y Conceptos, que preguntó a 1.210 personas mayores de edad en 16 convulsos municipios de los departamentos de Antioquia (noroeste), Nariño (suroeste) y Córdoba (norte), especialmente afectados por la violencia.

El objetivo de la ONG Colombia Responde, que encargó el sondeo, era mostrar la diferente percepción que se tiene del proceso de paz en las ciudades, donde las críticas arrecian y se suele pedir mano dura, y las zonas rurales, que día a día enfrentan la posibilidad de ser víctimas de los combates entre el Ejército y las FARC.

Y las diferencias son abismales, especialmente cuando se pregunta cuál es la mejor forma de derrotar a la guerrilla.

Para el 33,6 % de los urbanitas, la opción preferida es la derrota militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una posibilidad que en el campo solo elige el 9,3 %.

El dato muestra que quienes sufren los rigores del conflicto armado desde hace medio siglo no quieren más enfrentamientos, sino que se decantan por promover la desmovilización de las milicias guerrilleras (33 %) y una negociación política con el grupo armado (32,6 %).

También llama la atención el alto porcentaje de campesinos que no sabe o no responde sobre cómo solucionar el conflicto (25,1 %) frente al 6,6 % de los habitantes de ciudad, mucho más proclives a aportar ideas.

En las respuestas también influye el momento en que se realizó el sondeo: entre el 14 y 21 de junio, mientras arreciaban los enfrentamientos entre las Fuerzas Militares y las FARC, que según analistas cometieron 372 acciones armadas entre mayo y julio.

Las acciones fueron desarrolladas en su mayoría en Nariño, donde el municipio de Tumaco es el más favorable a la desmovilización de la guerrilla (54 %), seguido de la negociación política (24 %).

Pese a su preferencia por los diálogos de paz, el 47 % de habitantes en zonas de conflicto no cree que el proceso que desde noviembre de 2012 se lleva a cabo en La Habana llegue a un final positivo, frente al 35,4 % que sí tiene esperanza.

Otra de las profundas diferencias entre ciudad y campo se ve en el tipo de violencia que más preocupa en cada caso.

Para los habitantes de ciudad es la delincuencia en las calles (35,1 %), seguida de lejos por la empleada por las guerrillas (14,6 %); mientras, en zonas de conflicto la mayor preocupación es la violencia contra la mujer (28,7 %) y «otros», opción señalada por el 26,8 %.

La violencia de las guerrillas solo es la mayor preocupación para el 13,9 % de los encuestados en las zonas de conflicto, la tercera opción.

En municipios de Antioquia y Córdoba se cree que la paz servirá fundamentalmente para disminuir la corrupción, algo que piensa el 71,2 % y 72,2 %, respectivamente, mientras que en Tumaco, asediado por la violencia de grupos armados que se disputan el control del narcotráfico, el 81,5 % considera que un acuerdo conllevará mayor participación política.

Otro aspecto interesante es que para los tres departamentos el peor vecino posible no son los exguerrilleros sino los drogadictos, rechazados por casi el 90 % de los encuestados.

Los desmovilizados, con porcentajes de rechazo que oscilan entre el 22 % y el 38 %, son más aceptados en Antioquia y Córdoba que, por ejemplo, los homosexuales, con quienes prefieren no convivir el 31,7 % y el 43 %, respectivamente.