San Salvador, 17 nov (EFE).- Las supuestas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por los cuerpos de seguridad y el retorno de «escuadrones de la muerte» en El Salvador, similares a los que operaron durante la guerra civil 1980-1992), alarman al alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, informó hoy el organismo.

«El nivel de violencia en El Salvador permanece escandalosamente alto», y «hay informes alarmantes de asesinatos extrajudiciales y el retorno de los escuadrones de la muerte», dijo Al Hussein en un comunicado, en el que dio sus primeras impresiones sobre su visita al país entre el 15 y 16 de este noviembre.

Al Hussein se refiere a los informes que recibió de las organizaciones sociales sobre la situación de los derechos humanos en el país, en los que denunciaron supuestos atropellos cometidos por los cuerpos uniformados en el marco de una ofensiva contra las pandillas y el surgimiento de grupos de exterminio de pandilleros.

«No importa cuán serias sean las violaciones a los derechos humanos cometidas por la violencia pandilleril, todas las personas que perpetran la violencia deben rendir cuentas por sus acciones a través de los mecanismos judiciales. Todas las víctimas merecen recibir justicia», señaló el comisionado.

Según las organizaciones sociales, estas violaciones a los derechos humanos se dan por la vigencia de una serie de «medidas extraordinarias» de seguridad lanzadas en 2016, y que incluyen el endurecimiento del régimen carcelario y un mayor despliegue militar.

El alto comisionado lamentó que con estas medidas la autoridades «han colocado a miles de personas en detención prolongada y aislamiento bajo condiciones realmente inhumanas» y que han llevado a un «brote de tuberculosis que ha afectado a más de mil detenidos, diciéndose también que varios cientos sufren de desnutrición».

«Insté al presidente a que derogue las medidas extraordinarias y garantice acceso a estos centros de detención a las organizaciones internacionales independientes, incluyendo mi oficina», acotó.

El funcionario de la ONU subrayó que se fue «horrorizado» del país por la prohibición absoluta del aborto, por lo que «las mujeres están siendo castigadas por abortos espontáneos y otras emergencias obstétricas» y condenadas a penas de 30 años por homicidio.

«El Salvador debe cumplir con sus obligaciones para con los derechos humano a nivel internacional y suspender la prohibición absoluta contra el aborto», cuya discusión se encuentra en el Congreso, dijo Al Hussein.

Pese a este panorama, aseguró que dejaba el país «esperanzado que la resiliencia y la compasión de los salvadoreños encamine al país a una década más positiva para los derechos humanos en todo el territorio nacional».

Al final de su visita, el alto comisionado visitó la tumba de 6 sacerdotes jesuitas asesinados por el Ejército en 1989, donde llamó a los salvadoreños a que «continúen con la búsqueda de la verdad y de la rendición de cuentas» por el «brutal asesinato» y otros crímenes de lesa humanidad cometidos en la guerra.