Managua, 16 oct (EFE).- La Iglesia católica de Nicaragua llamó hoy a sus creyentes a amparar a los inmigrantes indocumentados, muchos de los cuales llegan desde el Caribe o África con el objetivo de avanzar por tierra hasta Estados Unidos.

“Cuántos inmigrantes sufren injusticia, persecución, no se les ayuda. Como cristianos debemos ser un instrumento de Dios para ayudar o apoyar a estas personas, cuando nos las pone a nuestro alcance”, dijo el sacerdote Julio Santos Dávila, durante la misa dominical en la catedral Metropolitana de Managua.

El llamado de la iglesia ocurre en momentos en que cientos de inmigrantes irregulares, en su mayoría africanos abandonados por traficantes de personas o “coyotes”, son detenidos mientras intentan atravesar territorio nicaragüense.

Algunas de las detenciones han sido violentas debido a que la población local ha intentado impedir las capturas que realiza la Policía Nacional.

En septiembre pasado una maestra nicaragüense fue arrestada y sentenciada a tres años de cárcel, acusada de tráfico de personas, por auxiliar a una indocumentada africana y a su pequeña bebé a cruzar hacia Honduras, lo que causó conmoción en el país centroamericano, aunque la docente quedó en libertad condicional.

“Esos inmigrantes que salen de su país solo al amparo de Dios dejan la seguridad de su tierra, su cultura, su idioma, por alcanzar un mejor estado de vida (…). Cuántos inmigrantes sufren injusticia, persecución, no se les ayuda”, reflexionó Dávila.

El párroco de la iglesia católica, una de las instituciones más influyentes del país, también recordó que “Nicaragua sigue produciendo inmigrantes”, en relación una diáspora calculada más de 800.000 nicaragüenses, y que no deja de crecer.

En días recientes, un movimiento de ciudadanos autoconvocados, organizados en redes sociales, se manifestó frente a la Cancillería nicaragüense para pedir al Gobierno el “cese de la violencia” contra los miles migrantes a los que no deja atravesar el país.

La región centroamericana sirve de puente para miles de migrantes, principalmente caribeños, africanos y asiáticos, que buscan llegar por vía terrestre a Estados Unidos.

La situación se convirtió en crisis desde el año pasado con la acumulación de miles de migrantes en Costa Rica, Panamá y Colombia, tras la decisión de Nicaragua de cerrar su frontera.

A pesar de los controles que ejercen las autoridades de la región para contener el ingreso de los irregulares, el flujo continúa por los puntos ciegos fronterizos y a causa de los servicios ilegales de los traficantes de personas.

Aproximadamente, el 58,5 % de la población nicaragüense afirma profesar dicha religión.