Guatemala, 20 abr (EFE).- Cerca de 400 familias de la etnia q’echi instalaron un campamento cerca de la Casa Presidencial de Guatemala, en la capital del país, para exigir, entre otros, acceso a la tierra, y se quedarán hasta que sus demandas sean atendidas, dijo hoy a Acan-Efe el convocante de la acción pacífica.

«Estamos decididos a continuar aquí hasta que nos atiendan las demandas», dijo este lunes a Acan-Efe el dirigente del Comité Campesino del Altiplano (Ccda), que convocó la protesta, Leocadio Juracán.

Acompañados de sus hijos, en su mayoría menores de edad, los indígenas comenzaron a llegar al lugar el pasado viernes procedentes de las montañas de los departamentos norteños de Alta y Baja Verapaz.

Los cerca de un millar de indígenas han levantado unas improvisadas covachas de nailon (plástico) en plena Sexta Avenida, lo que mantiene bloqueado el tráfico en la zona, como medida de presión para que las autoridades respondan a sus demandas.

Juracán explicó que lo que exigen al Gobierno del presidente del país, Otto Pérez Molina, es acceso a la tierra, porque muchas familias «ni siquiera tienen para comer».

«Apenas si comemos una vez al día», declaró a Acan-Efe Justo Chub, padre de siete hijos menores de edad, quien en la finca Sactelá, que está arrendada por 48 familias según explicó.

A través de un traductor, porque solo habla su lengua q’eqchi’, Chub también se quejó de la falta de dinero para enviar a sus hijos a estudiar, pese a que la escuela es gratuita.

«Tengo que comprar los útiles y los libros pero no tengo dinero», dijo el indígena, rodeado por sus siete hijos de entre 6 y 17 años que esta mañana, al menos, habían comido panes con fríjoles.

El encargado del Sistema de Diálogo Nacional de la Presidencia guatemalteca, Miguel Ángel Balcárcel, envió esta mañana un correo electrónico al dirigente indígena en el que le comunicó que entre este lunes y mañana podrían recibirlos para conocer sus demandas.

Balcárcel pidió a los indígenas integrar una comisión, explicó Juracán.

Adelantó que solicitan a las autoridades negociar la rebaja de la deuda agraria de cuatro fincas, solucionar 4 conflictos por la instalación de minas e hidroeléctricas en sus comunidades, y al menos 145 conflictos agrarios en el país.

El dirigente anunció esta tarde en declaraciones a Acan-Efe que durante una reunión que mantuvieron con Pérez Molina hoy en Casa Presidencia, éste les expresó su voluntad de buscar una solución a sus planteamientos.

Como parte de ese compromiso, ordenó la instalación de mesas técnicas para que técnicos de las instituciones encuentren la forma de solucionar los conflictos agrarios y las peticiones de tierra, informó, por su lado, el comisionado presidencial del Sistema Nacional de Diálogo, Miguel Ángel Balcárcel.

«Vimos la disponibilidad del presidente de atender nuestras peticiones y estamos contentos por este primer acuerdo», refirió Juracán, quien prevé que el próximo viernes puedan firmar un convenio definitivo.

Sin embargo, advirtió que, de no recibir una propuesta concreta, «estamos dispuestos a permanecer aquí hasta tres meses».

Entre las peticiones de los indígenas figuran la negociación de la rebaja de la deuda agraria de cuatro fincas, solucionar 4 conflictos por la instalación de minas e hidroeléctricas en sus comunidades, y al menos 145 conflictos agrarios en el país.

«Nos han dicho que no hay recursos, pero se han robado millones», aseguró Juracán, en referencia al escándalo de corrupción en torno a la Superintendencia tributaria del país que, hasta ahora, ha provocado la detención de 21 personas, incluidos funcionarios públicos.

Debajo de las improvisadas covachas, en las que también han instalado unos sanitarios portátiles de los cuales expele un mal olor, se observaron muchos niños que recién se levantaban de una colchonetas para recibir unos panes que distribuía un vehículo.

El alimento lo distribuyó el Comité Campesino del Altiplano, dijo su dirigente sin más precisiones.

«Aquí por lo menos estas familias están comiendo algo, pero allá en las comunidades a veces comen una vez al día porque las fincas ya no son productivas», dijo Juracán, que recién terminaba su pequeño desayuno en el improvisado campamento.