Panamá, 27 jul (EFE).- Indígenas panameños de la etnia Ngäbe Buglé solicitaron hoy la intervención del Papa Francisco en el problema que enfrentan por la construcción de una hidroeléctrica que colinda con sus tierras, y por el cual este fin de semana tuvieron choques con la Policía durante una protesta.

La solicitud pidiendo la intercesión del Papa está contenida en una carta que fue entregada ante la Nunciatura Apostólica de Panamá por dirigentes aborígenes Ngäbe Buglé, entre ellos Ricardo Miranda del denominado Movimiento 10 de Abril y secretario ejecutivo de la Comisión Indígena que dialoga con el Gobierno de este asunto.

“Nosotros esperamos las palabras inteligentes y sabias del Papa Francisco que apele pues ante el Gobierno Nacional para que proceda a cancelar (el proyecto hidroeléctrico) Barro Blanco y evitar (así) derramamiento de sangre”, dijo Miranda a los periodistas luego de entregar la carta en la Nunciatura.

Miranda remarcó que el pueblo Ngäbe “apoyado en las leyes” que rigen el país “vamos a defender nuestro territorio y no vamos a permitir que nos quiten nuestro (principal) recurso hídrico que es el río Tabasará”.

En el lecho del río Tabasará, que surtirá la presa, está un petroglifo precolombino que sirve de culto principal de la Iglesia sincretista Mama Tadta, que quedará permanentemente cubierto de agua cuando el lago se forme.

La hidroeléctrica de Barro Blanco comenzó a construirse en el 2011 y proyecta generar 28,56 megavatios, cerca del 2 % de la capacidad instalada del país

Miranda señaló que solicitan además al Papa que interceda ante lo que denunció es “la represión que se está dando en este momento” para “imponer” el proyecto hidroeléctrico “a toda costa”.

El pasado viernes, los indígenas bloquearon la internacional vía Panamericana, en Tolé, provincia de Chiriquí, en protesta por la falta de resultados en el diálogo que han sostenido con el Gobierno.

Las protestas de los indígenas que se niegan a la finalización de la obra, obligaron al Gobierno, representado en la vicepresidente y canciller del país, Isabel de Saint Malo de Alvarado, a insistir en retomar el diálogo para resolver los desacuerdos de los moradores.

El día sábado, en Tolé, Saint Malo de Alvarado anunció el retorno al diálogo de los representantes de la ONU en una reunión con la comisión indígena Ngäbe Buglé.

Mientras la vicepresidenta estuvo reunida, la Policía detuvo a 20 manifestantes que insistían en parar el tránsito en la Panamericana, pero fueron liberados antes del mediodía, según medios locales.

Habitantes de la comarca Ngäbe Buglé han apelado a esta técnica de protesta en numerosas oportunidades, en especial desde el 15 de junio pasado, cuando finalizó un ultimátum que dieron al presidente Juan Carlos Varela para que cancelara la obra.

El Gobierno han dicho que Barro Blanco continuará por ser la generación de energía eléctrica una prioridad para el país.

Aún así, los indígenas exigen hasta la demolición de los trabajos hechos, que representan un 95 % del proyecto.

La empresa contratista, la hondureña Generadora del Istmo (Genisa), informó el jueves pasado a Acan-Efe que ha perdido más de 40 millones de dólares a causa de la suspensión de las obras de Barro Blanco desde febrero y que tomará un año poder concluir el 5 % que está pendiente.

Genisa también ha reiterado que no continuar la obra y dejar los trabajos tal y como están, resulta un peligro para las comunidades aguas abajo de la presa que proyecta la hidroeléctrica; consideran una crecida del río que alimentará la obra como un riesgo potencial.