Managua, 25 oct (EFE).- El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, denunció hoy ser «víctima de una campaña de desprestigio» que incluye la difusión de audios «manipulados» que contienen mensajes contra el Gobierno y el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y que se le atribuyen al sacerdote.

«Denuncio que soy víctima de una campaña de represión, desprestigio y acoso, que consta no sólo de audios manipulados, sino también de cientos de mensajes a mi WhatsApp con insultos y amenazas, además de motorizados rodeando mi vivienda», dijo Báez este jueves en sus redes sociales.

«Muy pronto presentaré las pruebas de todo esto en mis redes sociales y en los medios de comunicación», añadió el obispo, uno de los personajes más influyentes de Nicaragua y también uno de los más críticos hacia el Gobierno.

El martes medios oficialistas de Nicaragua emitieron un primer audio en el que supuestamente Báez plantea «presionar nuevamente al Gobierno para que vuelva a pedir a la Conferencia Episcopal la reanudación del diálogo» y valora «volver a poner tranques» en las vías del país.

El miércoles los medios oficialistas emitieron un nuevo audio, esta vez sin cortes ni ruido, en el que supuestamente Báez califica al presidente Daniel Ortega de «imbécil».

Diversos sectores nicaragüenses han puesto en duda la autenticidad de las grabaciones y han mostrado su apoyo al obispo, entre ellos el cardenal Leopoldo Brenes y otros miembros del clero, el sector privado, organizaciones de la sociedad civil y defensoras de los derechos humanos.

La popularidad de Báez creció durante la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril pasado, ya que en diversas ocasiones arriesgó su vida para salvar a manifestantes que eran atacados por las «fuerzas combinadas» del Gobierno, integradas por policías, «parapolicías», paramilitares y grupos de choque oficialistas, según organizaciones humanitarias.

En julio pasado miembros del Episcopado, entre ellos Báez, fueron agredidos físicamente por grupos oficialistas, y varias iglesias fueron profanadas incluso con disparos de agentes policiales, lo que fue interpretado por el cardenal como una «persecución».

«Creo en la Iglesia que es una santa, católica, apostólica y perseguida, porque vemos en Irak, está siendo perseguida, es parte de la Iglesia, siempre ha sido perseguida, nosotros no vamos a estar ajenos», matizó Brenes.

La agresión ocurrió días después de que el Episcopado, como mediador en el diálogo nacional que se instauró para superar la crisis, propuso un adelanto de las elecciones generales de 2021, lo que el Gobierno tildó de «golpe de Estado».

«Me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas», explicó Ortega el 19 de julio, durante la celebración del aniversario 39 de la revolución de Nicaragua.

El diálogo entre una gran alianza opositora y el Gobierno, con la mediación de los obispos, está suspendido desde julio pasado.

La crisis ha dejado entre 325 y 528 muertos en Nicaragua, según datos de organismo humanitarios internacionales y locales, que cifran 558 los «presos políticos» y denuncian graves abusos del gobierno contra los manifestantes opositores.

El Gobierno de Ortega reconoce 199 fallecidos y que hay más de 200 personadas detenidas y consideradas como «terroristas» y «golpistas».

Las protestas callejeras contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, debido al saldo mortal en las manifestaciones.