San Juan, 20 abr (EFE).- El diputado dominicano destinado a Puerto Rico, Levis Suriel Gómez, defendió hoy que las fuerzas del orden puertorriqueñas respetan a sus compatriotas y que los casos de persecución por perfil racial son hechos aislados.

Suriel Gómez, del gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y uno de los siete diputados de exterior del Parlamento de su país, señaló en entrevista con Efe que, al contrario de lo que se denuncia desde otros frentes, en Puerto Rico «no hay una política de persecución contra los dominicanos».

El legislador, junto a Adelis Olivares Ortega, está destinado al grupo segundo de diputados del exterior, que incluye Puerto Rico, Panamá, Venezuela, Islas Vírgenes, San Martín, Aruba y la ciudad estadounidense de Miami.

Las palabras del diputado, que lleva treinta años viviendo en Puerto Rico, contradicen las acusaciones del Comité Dominicano de los Derechos Humanos, cuyo presidente, José Rodríguez, ha denunciado en los últimos años un patrón continuado de acoso contra esa comunidad por parte de la Policía de Puerto Rico.

Suriel Gómez dijo que puede haber «algún hecho aislado», pero subrayó que en sus más de tres décadas en Puerto Rico al frente de varios restaurantes de su propiedad no ha sufrido acoso, lo que hizo extensible al resto de la colonia dominicana, que cifró en cerca de 250.000 personas.

El legislador indicó que pudieran haberse dado, incluso, casos de exageración por parte de alguno de sus compatriotas en esta isla vecina, donde la comunidad dominicana conforma el grupo foráneo más numeroso.

«Estamos para cumplir con la ley, con independencia de la nacionalidad o color de la piel», subrayó, después de decir que «hay que reclamar con racionalidad y respetar las leyes del país en el que se vive».

Suriel Gómez resaltó que, en cualquier caso, se ha visto en las últimas fechas una voluntad por parte de Ejecutivo puertorriqueño que encabeza Alejandro García Padilla por acercar posiciones con la comunidad dominicana de Puerto Rico.

Las denuncias de varias organizaciones sociales sobre ese asunto dieron paso a que la Justicia federal presentara en 2012 una demanda contra la Policía de Puerto Rico, aunque un acuerdo con el Departamento de Justicia local permitió el compromiso de su retirada a cambio de un proceso de reforma de las fuerzas de orden locales, actualmente en marcha.

En cuanto a otros problemas que en su opinión sí sufren los dominicanos en Puerto Rico citó los efectos de la crisis económica, aunque matizó que es algo compartido con el resto de la población de la isla.

En ese sentido, aseguró que los dominicanos que viven en Puerto Rico tienen, en líneas generales, unas condiciones de vida muy superiores a las de sus compatriotas en países como Venezuela o Panamá.

El diputado dijo que centra sus esfuerzos en trabajar por la diáspora que suponen los cerca de dos millones de dominicanos que viven fuera de las frontera de su país.

«Ese colectivo aporta, a través de remesas, 4.000 millones de dólares anuales a la economía de República Dominicana, aunque entran otros muchos bienes que no son registrados y que podrían elevar la inyección global a nuestro país a más de 7.000 millones de dólares», según sus cálculos.

Para proteger a la diáspora, está en marcha la creación del Instituto del Dominicano en el Exterior, un proyecto impulsado por los siete diputados, que, dijo, puede hacerse realidad en el plazo de «meses» si es aprobado por las Cámaras legislativas de su país.

Otras iniciativas en las que trabaja es la aprobación de una norma que permita a los dominicanos que retornen a su país introducir automóviles sin el pago de impuesto alguno, así como la apertura de una oficina de turismo de República Dominicana en la ciudad estadounidense de Orlando (Florida).

«A esa ciudad viajan millones y millones de turistas todos los años y contar con una oficina allí sería una vitrina para exhibir República Dominica», aseguró.

Además, se avanza en otro proyecto para que los gastos de traslado de cadáveres de dominicanos que mueran en el extranjero corran a cargo del Estado, por medio de una partida del futuro Instituto del Dominicano en el Exterior.

El diputado, que divide su tiempo entre Santo Domingo y los países que incluyen su zona, dijo estar muy agradecido a Puerto Rico, donde ha triunfado como empresario de la restauración.