El presidente de la Comisión Electoral Central de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Vladimir Vysotsky, examina una urna en una mesa electoral durante los preparativos de un referéndum para unirse a la Federación Rusa en Donetsk este 22 de septiembre. EFE/EPA/ALESSANDRO GUERRA

Moscú, 22 sep (EFE).- Los prorrusos en las regiones ucranianas de Lugansk y Donetsk aseguran tener todo preparado para la celebración, a partir del viernes y durante cinco días, de los referendos de integración con Rusia, que han recibido el apoyo del jefe del Kremlin, Vladímir Putin, y ya han sido condenados por Ucrania y gran parte de la comunidad internacional.

La comisión electoral de la república popular de Lugansk informó de que “está preparada al 100 % para celebrar el referendo de integración en Rusia”.

“Todas las papeletas ya se encuentran en los colegios electorales”, precisó la Comisión Electoral Central de los separatistas de Lugansk en su canal de Telegram.

La comisión electoral de la región sureña de Jersón también ha imprimido 750.000 papeletas, las mismas que el número de ciudadanos inscritos en el censo, según la administración prorrusa.

Los colegios electorales comenzarán a funcionar a las 8 de la mañana, aunque aún no está claro como transcurrirá la votación en medio de los combates con el Ejército ucraniano.

La votación se celebrará durante cinco días, del 23 al 27 de septiembre, aunque el líder de la república popular de Donetsk, Denís Pushilin, aseguró que sólo se podrá votar durante un día en los colegios tradicionales.

El resto de jornadas electorales, por motivos de seguridad, los votantes ejercerán su derecho al sufragio en su domicilio y en espacios públicos habilitados para ello.

La presidenta de la Comisión Electoral Central de Rusia, Ella Pamfílova, aseguró hoy que hará todo lo necesario para que los habitantes de los territorios ocupados que se encuentren en territorio ruso puedan participar en las consultas.

Se han habilitados colegios en varias regiones rusas para los que quieran votar en los referendos, que también se celebrarán en las regiones sureñas de Jersón y Zaporiyia, y en las localidades de la región de Mykolaiv bajo control ruso.

Rusia ha respaldado los referendos, aunque su Ejército controla poco más de la mitad de las regiones de Donetsk y Zaporiyia, y la práctica totalidad de Lugansk y Jersón.

Los prorrusos denunciaron que Ucrania, que no reconoce la legitimidad de las consultas, intentará abortar su celebración.

Ucrania ha acusado a las fuerzas de seguridad rusas de manipular el censo electoral en los territorios ocupados y de perseguir y secuestrar a aquellos ciudadanos leales a Kiev.

Según los analistas, el Kremlin acelerará el proceso de reconocimiento del Donbás y los territorios ocupados del sur de Ucrania como parte de la Federación Rusa, como hiciera en 2014 con la anexión ilegal de Crimea.

Los referendos fueron hoy condenados por el secretario general de la ONU, António Guterres, que recordó que cualquier anexión de territorio por la fuerza es una violación de la ley internacional.

Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de EEUU, Joe Biden, tachó de “falsos” los referendos y acusó a Rusia de querer “acabar con el derecho de Ucrania a existir como Estado”.

Durante el discurso en el que anunció el miércoles la movilización parcial, el presidente ruso, Vladímir Putin, volvió a aludir a la noción histórica de Novorossía (Nueva Rusia), que incluye al Donbás y las regiones de Jersón, Zaporiyia, Járkov, Dnipropetrovsk, Mykoláiv y Odesa.

Esos territorios fueron controlados por el imperio ruso desde el reinado de Catalina la Grande en el siglo XVIII hasta la caída de la Unión Soviética en 1991 y la proclamación de la independencia de Ucrania.

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