Imagen de Archivo del presidente ruso, Vladímir Putin, entrando en la Sala de San Jorge en el Gran Palacio del Kremlin, en Moscú (Rusia).
 EFE/Sergei Ilnitsky, pool

Moscú, 30 sep (EFE).- La Sala de San Jorge del Gran Palacio del Kremlin, donde hoy el presidente de Rusia, Vladímir Putin, sellará la anexión de cuatro territorios ucranianos ocupados militarmente, ha sido elegido históricamente por la autoridades del país para las grandes ceremonias.

Hace ocho años, el 18 marzo de 2014, en el mismo suntuoso escenario, diseñado para ensalzar las glorias militares de Rusia, Putin firmó los tratados de anexión de la península ucraniana de Crimea y su puerto de Sebastopol.

De 61 metros de largo y 20,5 de ancho, es la sala de honor más grande del Gran Palacio del Kremlin y recibió su nombre de la orden militar San Jorge, la más prestigiosa en el Imperio ruso.

El zar Nicolás I (1796-1855) dispuso, cuando se diseñaba el Gran Palacio, que sus salas serían dedicadas a las órdenes militares del Imperio y engalanadas con sus distintivos -cruces y estrellas- y los colores de las cintas de estos.

En los muros de la Sala de San Jorge fueron inscritos los nombres de los condecorados con la orden así como los de las unidades del Ejército y de la Armada cuyos estandartes habían recibido la distinción.

La última inscripción antes de la revolución bolchevique de 1917 data de 1885 y solo después de la guerra con Georgia en Osetia del Sur, en 2008, se retomó la tradición imperial.

En la Sala de San Jorge el dictador soviético Iósif Stalin agasajó a los jefes militares que participaron en la parada de la victoria sobre la Alemania nazi celebrada en la plaza Roja el 24 de junio de 1945, un mes y medio después de la capitulación de Berlín.

En julio de 1941, poco después de las tropas alemanas lanzaran la invasión de la Unión Soviética, durante uno de los ataques aéreos contra Moscú una bomba de 250 kilogramos traspasó el tejado de la sala y se estrelló contra el piso sin detonar, dañando cerca de cuatro metros cuadrados de parqué.

Veinte años después, en 1961, el líder soviético Nikita Jruschov eligió la Sala de San Jorge para dar una gran recepción en honor de Yuri Gagarin, el primer ser humano en volar al espacio.

Actualmente, el Gran Palacio del Kremlin, erigido entre 1838 y 1850 bajo la dirección del arquitecto ruso de origen alemán Konstantín Thon, es la residencia oficial del presidente de Rusia y del patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa.

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