Apenas el 45.4% de los estudiantes que hicieron los exámenes estatales aprobaron.

Raleigh.- La declinación de rendimiento en la evaluación de estudiantes de los 12 años de educación primaria, media y secundaria muestra el duro camino que la educación en Carolina del Norte tendrá que enfrentar luego de dos años de rutina afectada por la pandemia del COVID-19. Esa es la interpretación que las autoridades del estado hacen del Resultado de Pruebas 2020-2021.

La Junta de Educación del estado reveló que apenas 45.4% de los estudiantes a los que seles aplicaron los exámenes los aprobaron, pero sus principales voceros advirtieron no solo sobre las circunstancias excepcionales en las que se desarrolló este año escolar sino sobre las condiciones cambiantes en las que se aplicaron estas pruebas, que solo tendrán carácter exploratorio.

Evaluaciones que están diseñadas para medir la comprensión de temas específicos en un esquema presencial tradicional fueron aplicadas en algunos casos con meses de diferencia con respecto al momento en que se completó el curso a examinar.

De ahí que las autoridades advierten sobre la inconveniencia de comparar estos resultados con los de los últimos exámenes aplicados, en el año escolar 2018-2019. De hecho, el Departamento de Educación no exigió a los estados aplicar pruebas en el primer año de la pandemia, pero en este segundo prefirió hacerlo fundamentalmente con objetivos diagnósticos.

“Sabemos que el año 2020-2021 fue increíblemente desafiante para estudiantes, familias y educadores“, comentó Catherine Truitt, superintendente de Instrucción Pública de Carolina del Norte. “Necesitamos recordar que estos resultados son solo la fotografía de un año marcado por anormalidades extremas y circunstancias extenuantes. Tratar estas notas como si fueran indicadores válidos de rendimiento o de éxito futuro sería no solo un uso impropio de esta data, sino un flaco servicio a nuestros estudiantes, maestros y administradores“.

El Departamento de Educación declaró una moratoria en la rendición de resultados académicos de Carolina del Norte y otros estados afectados por la pandemia, y la Asamblea General del estado otorgó también un año de gracia en las normas de auditoría a la educación, como la calificación de la A a la F que se da a las escuelas de acuerdo con el desempeño de sus estudiantes.

Un tesoro para el futuro

Los resultados obtenidos serán, en cambio, un insumo muy valioso para orientar el trabajo de la Oficina de Recuperación y Aceleración del Aprendizaje, que la Junta de Educación del estado creó como una forma de apoyar a las escuelas para diseñar procesos creativos, novedosos y responsivos que hagan frente a los desafíos de la educación derivados de la pandemia.

Truitt explicó que la data derivada de los exámenes será usada para “tomar decisiones centradas en los estudiantes acerca de la planificación de recursos y establecer nuevos pasos. La Oficina trabajará junto con actores fundamentales de la educación para identificar las mejores prácticas que permitan determinar cómo podemos dirigir mejor los recursos a los estudiantes“.

“Estas notas permitirán que la Junta, el Departamento, los distritos y las escuelas usen el aprendizaje en el año precedente para planificar apropiadamente para los estudiantes el aprendizaje en este año“, explicó Eric Davis, presidente de la Junta de Educación del estado.

“Las calificaciones no deben ser interpretadas como un indicador de deficiencias en el aprendizaje de nuestros estudiantes o en las habilidades de enseñanza de nuestros maestros, sino como la herramienta que tenemos para desarrollar planes que satisfagan las necesidades académicas de todos y cada uno de los estudiantes“, agregó Davis.

Las pruebas aplicadas fueron tanto de la modalidad de Fin de Grado (EOG por sus siglas en inglés) como la de Fin de Curso (EOC). Los estudiantes de los grados 3 al 8 fueron evaluados en Matemáticas y Lectura, los de 3º, 5º y 8º en ciencia, y los de secundaria en matemática, biología e inglés.

Adicionalmente, la tasa de graduación decayó con respecto al año pasado (86,9% contra 87,6%), pero, curiosamente, mejoró en comparación con el último año “tradicional“ en el estado.

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