La inmigrante guatemalteca Juana Tobar logró detener su deportación

Greensboro.- Juana Luz Tobar Ortega está libre. Después de cuatro años de estar refugiada en una iglesia de Greensboro para evitar ser deportada por ICE, esta madre guatemalteca regresó a su casa.

Su expulsión de los Estados Unidos fue suspendida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

«Quiero agradecer a Dios y a todas las personas que nos han ayudado. Deseo bendiciones a todos los que me han apoyado a mí y a mi familia. Estoy muy contenta de poder regresar a casa», dijo Tobar al conocer que su solicitud para suspender la deportación había sido aprobada.

Durante el tiempo que estuvo refugiada, Tobar siempre conservó el buen ánimo, la esperanza y la paciencia, a pesar que el camino no ha sido fácil. 

«Todos estos años que hemos estado aquí metidos no han sido fáciles. Tenemos que celebrarlo todos juntos», dijo Tobar a Qué Pasa hace unos meses a raíz de la salida del pastor José Chicas del santuario en Durham. 

«Dios ha sido bueno con nosotros y finalmente llegó el día que estábamos esperando. Estamos muy agradecidos de poder regresar a una vida normal como familia», dijo Lesvi Molina, la hija mayor de Juana.

Cuatro años de espera y lucha

Tobar fue la primera inmigrante de Carolina del Norte en buscar refugio en una iglesia “santuario” para evitar separarse de su familia y ser devuelta a Guatemala, su país de origen.

El 31 de mayo del 2017, Tobar se instaló una recámara improvisada dentro de la Iglesia Episcopal St Barnabas’, en Greensboro, donde ha permanecido hasta el día de hoy.    

“Hay que pedirle a Dios que todo salga bien”, dijo Tobar a Qué Pasa el día que ingresó en el santuario. En estos años, Tobar no perdió la fe en que su lucha tendría un final feliz.

Los grupos de apoyo que tuvo iniciaron diversas campañas para pedir que su caso fuera resuelto y evitar que fuera deportada.

La salida de Tobar del santuario se une a la de José Chicas, en enero de este año, de Eliseo Martínez, quien abandonó santuario de Raleigh el pasado marzo y a la salida de Rosa Ortez Cruz, cuya deportación fue suspendida en febrero del 2020.

De Guatemala al santuario 

Tobar, de 48 años, huyó de Guatemala debido a la violencia y lleva en los Estados Unidos más de un cuarto de siglo.

Su pesadilla comenzó a raíz de un reingreso ilegal al país en 1999, tras haber viajado a Guatemala de emergencia debido a que una de sus dos hijas mayores se enfermó.

Pese a que le tomaron las huellas y la expulsaron a México, Tobar logró reingresar a Estados Unidos y volver a Asheboro, donde radica su hogar. Sin embargo, en el 2011, agentes de inmigración la arrestaron en su centro de trabajo.

El 20 de abril del 2017, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) notificó a Tobar que tenía que abandonar el país antes del 31 de mayo y le colocaron un grillete electrónico en el tobillo derecho.Ese mismo día, la madre inmigrante ingresó en la Iglesia Episcopal St Barnabas con el fin de evitar separarse de su familia.